Baby Silenzi: “Cuando a mi hija le preguntan quién es el novio de mamá, dice…”

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Escultural y dichosa en su materia, el baile, Barby Silenzi (34) se luce por su profesión así como también sabe hacerles frente a los vaivenes mediáticos. Mamá de Elena –fruto de una relación de cinco años con Francisco Delgado, con quien tuvieron varios encontronazos–, esconde una triste historia familiar, que cuenta en Paparazzi por primera vez.
“Con las presencias y trabajos extras que pude hacer por el Bailando, pasé de alquilar un departamento de dos ambientes a uno de tres para que Elenita tenga su habitación. Al principio ella no quería saber nada con mudarse. Pero le expliqué que al tener una habitación iba a tener lugar para sus juguetes, una cama, que es un edificio con pileta… Y, ahora, a cada amigo que viene a mi casa, primero lo lleva a su habitación, lo hace jugar un largo rato con ella y después me lo libera ja, ja… Igual, por las noches seguimos haciendo colecho. Al yo no estar en pareja, nos hacemos compañía mutuamente. Distinto sería si yo estuviese de novia. Al dormirse la pasaría a su cuarto. Eso sí, por las mañanas agarra sus cereales, la tablet y se encierra en su habitación un largo rato, y no quiere que nadie la interrumpa. Tengo una aplicación donde sólo puede ver dibujitos, no tiene acceso a nada más”. 
–Dijiste que está siempre con vos… En enero pasó varios días con Francisco Delgado, su papá. 
–La nena pasó Navidad conmigo, y para Año Nuevo viajó a la Costa con su papá. Allí estuvo hasta el 14 de enero, porque su papá se puso un local en la
Costa.
–Desde entonces, ¿papá e hija no se vieron más?
–No, él está allá y la nena acá. Me dice que trabaja 12 horas por día y que no puede tener a la nena en el local. Pero yo la llevo a todos los lugares donde trabajo, por más que sea hasta la madrugada. A veces, Elena me dice que quiere ir a la playa a ver al papá. Hay días que lo quiere llamar y otros que no quiere hablar con él. La nena se da cuenta de que el papá no está. Sé que no es fácil trabajar con tu hija pero yo lo pude hacer, es cuestión de voluntad. Debe ser que con su otro hijo (Ian, que tuvo con Gisela Bernal) hay muchas cosas que no puede hacer porque ella no se lo permite. Ella no dejó que se lo llevara a la Costa, como sí hice yo. De hecho, los hermanitos hace muchísimo que no se ven, pero bueno…
–¿La nena te pregunta por su hermano?
–Sí, pregunta…
–¿Y qué le decís?
–Que está con su mamá, que está trabajando en otro lado.
–Entonces, Elena está más que nada con tu familia, ¿no?
–Siempre pasó más tiempo conmigo que con él. Nosotros somos una familia chica: mamá, papá y mi hermana. Mamá está enferma, tiene Alzheimer.
–Qué difícil…
–Sí, es la primera vez que lo cuento, siempre lo tuve guardado para mí. Se lo detectaron hace diez años. Al principio te enojás cuando cambian las cosas que dice o se olvida. Es chocante, realmente feo. Hay veces que no me reconoce… y no me habla. Ahora estamos en un momento en que me volvió a reconocer. La persona va cambiando mucho. Hoy usa pañales, no puede caminar sola.
–¿Daba indicios de la enfermedad?
–Me acuerdo de un hecho que me quedó grabado: un día, a una amiga mía le preguntó cómo me llamaba yo. Mi amiga le respondió “Barby”, y mamá le dijo que no le gustaba mi nombre. Ahí ya estaba arrancando, pero recién con el tiempo me di cuenta de que tenía que ver con eso. En el momento en que te dicen el diagnóstico no te imaginás lo que viene con el tiempo. Uno se enoja y no quiere ver. Para mamá debe haber sido horrible cuando se dio cuenta de que se olvidaba las cosas. Imaginate que fue maestra, directora de escuela, iba con los chicos de viaje de egresados, amaba su profesión…
–¿Sabe que tiene una nieta?
–Mi hermana tiene una nena de casi seis años, que ella llegó a disfrutar cuando era niña. Cuando nació Elenita fue a la clínica, tenía que estar sentada pero la pudo tener en brazos. Pero después no pudo jugar con ella. Creo que la nena se da cuenta porque la trata con un cuidado con el que no trata a su otra abuela. Si mi mamá hubiera estado bien no hubiesen pasado un montón de cosas cuando Francisco me dejó, al enterarse de mi embarazo. Era justiciera, lo hubiese llamado y le habría dicho de todo… La necesité mucho y, al día de hoy, la necesito. La nena le manda audios pero ella no puede responder. Por suerte mi papá la cuida, no está en ningún otro lado que no sea su casa. Incluso para él es difícil. Al principio lo peleaba terriblemente.
–Cambiemos de tema. El año pasado tuviste varios cruces con Silvina Luna por el Polaco…
–Me dolió mucho todo lo que Silvina dijo de mí, porque tengo una hija. No hay que discriminar a otra mujer ni exponerla, por más que te ganen los celos y el despecho. De él sí esperaba un gesto con el tiempo, pero entiendo que cada uno hace lo que puede. El mes pasado lo crucé en un boliche en Córdoba y me saludó bien, como siempre.
–Se dijo que ustedes tuvieron algo más de lo que pasó en 2016, cuando fueron pareja en el Bailando.
–Los dos tuvimos un momento de amor pero con el tiempo pasó. Si hubiera estado enamorada de él, se lo hubiese dicho. Con Elenita fuimos a ver Explosivos y cuando el Polaco salió a escena me dijo: “Es tuyo”. Y es muy gracioso porque cuando a ella le preguntan quién es el novio de su mamá, dice “El Polaco”. Se ve que se quedó con esa imagen. Quería ver a Almita…
–¿Te gustaría volver a ser mamá?
–Sí, pero esta vez en familia, con un hombre que bese y mime la panza. No es fácil criar a una hija sola. Podés dar la cuota pero no estás las 24 horas del día con la nena. Yo la llevo hasta al gimnasio. En su momento la relación con Francisco se terminó por la noticia del embarazo.
–¿Francisco no quería ser papá? ¿Te pidió algo en ese sentido?
–Prefiero no contar detalles de eso. Pero sí voy a decir que fue súper doloroso. No es lindo que la persona que amás te deje por esto. Por más que no haya sido un bebé buscado.

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