En el debate porteño, Carrió y Filmus se cruzaron por la corrupción

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Filmus le enrostró compartir gobierno con “empresarios ligados al robo” de la Argentina. “Te juntás con todos los delincuentes que saquearon al país”, contestó “Lilita”.

La corrupción fue el eje que atravesó el debate de los candidatos porteños caracterizado por las chcanas entre todos los participantes. La contienda fue una de las más interesantes de los últimos años y dejó varios cruces memorables.

El debate le dio una luz de ventaja a los postulantes que marchan en la parte baja de la tabla, Matías Tombolini y Marcelo Ramal. Elisa Carrió montó su habitual show que no estuvo exento de algunos exabruptos. Daniel Filmus casi se limitó a defenderse de las acusaciones a los actos de corrupción ocurridos durante el kirchnerismo y Martín Lousteau estuvo menos desenvuelto que otras veces.

En uno de los pasajes más picantes, Filmus le enrostró a Carrió compartir gobierno con “empresarios ligados al robo del país” mientras mostraba una lámina con una frase de la chaqueña. “Hice este sacrificio y lloré mucho; creo en Dios y creo en la redención, y creo que Macri va a ser un gran presidente. La pregunta para vos es cómo te juntás con todos los delincuentes que saquearon al país”, le respondió “Lilita”.

En su primera intervención “Lilita” confundió el nombre de la cabeza de legisladores de Vamos Juntos y se refirió a él como Andy García, una mezcla entre el nombre de pila de Freire y el apellido de Alejandro García, número seis en la lista de diputados. Los nervios le jugaron una mala pasada porque además olvidó el nombre de Paula Oliveto Lago, una de las más fieles colaboradoras de Carrió que también ocupa un lugar en la lista oficialista.

“Pedimos la expulsión de la octava candidata. Cambiemos predica con el ejemplo”, aseguró Carrió sobre Joanna Picetti, la postulante que arrastra graves denuncias familiares y hasta ahora se niega a renunciar.

La estructura del debate, que se realizó en el programa de TN “A dos voces” resultó complicada incluso para los conductores de la emisión. Se dividió en tres bloques: Educación y Desarrollo Humano, Economía y Relaciones Internacionales y Seguridad y Justicia. Cada participante contó con un minuto y medio para desarrollar el tema y luego con la posibilidad de preguntar y repreguntar. A pesar de las dificultades, el formato hizo que el debate fuera uno de los más entretenidos de los últimos años.

“No puedo sin mi marido”, vociferó Carrió antes de tomar de la mano a Maximiliano Ferraro, uno de los jefes de la campaña de Vamos Juntos. Ataviada con un despampanante vestido lila, la diputada ocupó por momentos el centro de la escena. “¿Ya terminamos? Estoy aburrida”, preguntó con desparpajo. La diputada jamás respetó los tiempos de respuesta ni tampoco las consignas.

En la tribuna estuvieron presentes las cabezas de lista de todos los partidos e incluso el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, quien presenció las dos horas de la grabación. El peronista Eduardo Valdez fue uno de los más saludados y se sentó al lado de Carlos Heller. Emiliano Yacobitti y Juan Nosiglia, de la UCR, estuvieron a escasas filas de distancia.

“Pareciera que todos estuvieron más preocupados por no equivocarse que por hacer el gol”, analizó un integrante del equipo de Cambiemos. Es que cada candidato se limitó a repetir su libreto de campaña y casi no escuchó las respuestas de sus eventuales contendientes. Incluso los espacios para realizar preguntas fueron utilizados para remarcar algunas de las consignas de cada espacio.

Filmus hizo hincapié en que Unidad Ciudadana es la “única fuerza que puede frenar el ajuste de Macri”. Los aumentos de tarifas y el incremento de la mortalidad infantil y la pobreza en la Ciudad fueron algunos de sus caballitos de batalla. En los duelos mano a mano tuvo que defenderse de las acusaciones de corrupción contra funcionarios kirchneristas y pareció sacarle una luz de ventaja a Lousteau cuando el ex embajador lo acusó de haber apoyado el ascenso de Milani.

Lousteau también volvió sobre el tema de la noche. “Te tengo respeto personal y profesional, pero te quiero preguntar: ¿cuán grave fue la corrupción durante los últimos doce años del kirchnerismo?, le preguntó al ex ministro de Educación. “Todos los hechos de corrupción tienen que ser sancionados y para eso está la Justicia. No hay cuestiones ideológicas respecto de la corrupción”, respondió Filmus.

Tombolini y Ramal fueron los únicos que hicieron referencia a temas de género, el primero haciendo hincapié en la violencia contra las mujeres y Ramal pidiendo legalizar el aborto.

A pesar de que el eslogan del massismo es “la plata no alcanza”, quien hizo más hincapié en los temas tarifarios fue Lousteau, quien presentó un plan de aumentos tarifarios del 8% anual para la luz, el gas y el agua. El candidato de Evolución trató de mantenerse lejos del kirchnerismo y más cerca del oficialismo, aunque con reparos.

“¿Qué te preguntaría? No te conozco, así que no sé que preguntarte”, le dijo Carrió a Tombolini. “Tu jefe fue alguien siniestro para el País”, agregó sobre Sergio Massa. “Ustedes no sirven para nada”, le dijo a Ramal sobre los partidos de izquierda. “Yo no sé en dónde estás, no sos confiable. No te conocía y sigo sin conocerte”, lo chicaneó a Lousteau, con quién compartió espacio en 2013 y 2015.

El segmento más controvertido de Carrió llegó cuando Ramal la consultó sobre la desaparición de Santiago Maldonado y la diputada teorizó sobre su presencia en el extranjero. “No sé si está en Chile. Hay desaparecidos todos los días en la Argentina y no los utilizamos políticamente. Estoy seguro de que el gobierno no tuvo nada que ver”, afirmó y se ganó la reprobación de parte de la tribuna. “Hay un 20% de posibilidades de que esté en Chile”, repitió.

“Carrió es así, puede decir cualquier cosa y la gente la vota igual”, reflexionó un dirigente de Cambiemos sobre su compañera de espacio.

Tombolini señaló que uno de los proyectos que impulsará el massismo en el Congreso es que “los corruptos devuelvan lo robado” y le recordó a Ramal la posición del Frente de Izquierda cuando se trató la expulsión de Julio De Vido. También afirmó que la “política debe ser más eficiente y más productiva” al tiempo que leyó un cargo del actual gobierno, cuyo título tiene 45 palabras. “Estuvo piola”, dijeron en el PRO.

El candidato del Frente de Izquierda consideró que la desaparición de Maldonado es el “mayor hecho de inseguridad” y se animó a opinar sobre la reforma en la educación porteña al tiempo que pidió aumentar los salarios de los docentes. Ramal recordó las marchas por Ni una menos, contra el 2×1 y por la aparición del tatuador y se preguntó: “¿podemos decir que Buenos Aires es una ciudad de derecha?”.

Para el final todos fumaron la pipa de la paz. A pesar de los encontronazos durante el programa Lousteau ayudó a Carrió a sacarse el micrófono y Yacobitti y Larreta se estrecharon la mano. Todos consideraron que sus candidatos habían salido airosos del debate, aunque ninguno se animó a afirmar que la contienda pueda haberle sumado eventuales votantes.

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