Independiente venció 3-1 a Libertad y ya está en la final

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El equipo de Ariel Holan, que perdió 1-0 en la ida, le ganó al equipo paraguayo con goles de Barco -de penal- y un doblete de Gigliotti. La final será ante Flamengo o Junior.

“Es el partido más importante de los últimos siete años”. Decía Ariel Holan la semana pasada para contar la magnitud de lo que estaba en juego para Independiente en la noche del Libertadores de América. El Diablo tenía que poner todo lo que quedaba sobre el césped de Avellaneda. No había otra alternativa en nombre de llegar a la final de la Sudamericana. Eso hizo, con autoridad para ponerse en ventaja en el primer tiempo y con coraje para sostener la diferencia en el segundo, dio vuelta la serie. Y definirá la Copa con el vencedor de Junior-Flamengo (en la ida ganó 2-1 al Junior).

Y así fue: arrancó con todo, intenso, sin dudas, sin vueltas. Vertical, lúcido, veloz.

Y contundente, también. A los 18 minutos ya estaba 2-0 arriba. A los 16, tras una torpe infracción de Antolin Alcaraz contra Fabricio Bustos, Barco transformó en gol. Dos minutos después, Gigliotti estableció el segundo.

Parecía una fiesta. Pero no. Pronto, seis minutos después, luego de tres cabezazos de Libertad en el área y mil dudas defensivas de Independiente, Angel Cardozo Lucena marcó el descuento.

Ese grito visitante tenía un significado: Independiente, otra vez, necesitaba un gol para llegar a la final.

Y el Rey de Copas fue tras los pasos de su tercer tanto. A su modo y manera, a puro vértigo. Con todo. Y encontró el gol rápido, seis minutos después del golpe de los paraguayos. Otra vez el personaje de la noche, Gigliotti, a tres años del penal que le atajó Marcelo Barovero, también en las semifinales de la Sudamericana. Preciosa revancha.

Con ese tanto, Independiente otra vez estaba arriba en la serie. Y así, con esa sensación agradable pero no definitiva se fue al descanso.

Con el resultado a favor, Independiente le tuvo que hacer frente a un Libertad que, empujado por la necesidad, ofreció su momento más ofensivo de la serie. Posesión y presencia en campo rival.

El equipo de Holan perdió la pelota en la segunda etapa y, por momentos, se ubicó demasiado cerca de su área propia. Se complicó.

El último tramo exhibió respuestas valiosas desde los costados: cuando el equipo parecía dormido, el Libertadores de América -su gente- lo despertaba con gritos de apoyo. Para evitar lo que el campo exhibía: que Libertad se lo estaba llevando por delante.

Sin embargo, al cabo, Independiente aguantó y terminó construyendo una fiesta bajo el cielo de Avellanada. Había claro, una razón poderosa: el Rey de Copas está de regreso en una final internacional.

Fuente: www.clarin.com

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