Vádala, la carta del triunfo de Boca

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Darío Benedetto está operado, Walter Bou anda con molestias musculares y Junior Benítez no estuvo a la altura de las circunstancias. Por eso, Guillermo Barros Schelotto se sabía obligado a improvisar frente a Arsenal y, de entre todas las alternativas, el Mellizo eligió quizás la más inesperada: Guido Vadalá, quien había regresado al club en silencio, fue la opción del Mellizo para el centro del ataque. Y el pibe, en su primer partido como titular con la camiseta de Boca, le pagó la confianza con el gol que abrió el camino contra el conjunto del Viaducto.

Hubo mucho de desahogo en el festejo del gol del juvenil. Y no era para menos: a pesar de que su nombre suena entre las grandes promesas del Xeneize desde hace casi cuatro años, la historia no había resultado nada sencilla para este rosarino de 20 años al que las chances se le escurrían de las manos. Su primera aparición con la camiseta azul y oro fue a los 16 años: en un amistoso veraniego contra Estudiantes en 2014, Carlos Bianchi lo hizo ingresar en el entretiempo en lugar de Claudio Riaño y parecía que todo comenzaba a brillar para el atacante.

Sin embargo, el Virrey se fue a los pocos meses y Vadalá volvió a la Sexta División, donde se siguió destacando y hasta le marcó siete goles a Argentinos Juniors en un partido que terminó 8-2 para el conjunto de la Ribera. Por eso, Rodolfo Arruabarrena volvió a subirlo a Primera, lo llevó a la pretemporada en 2015, le dio rodaje en los partidos de preparación y hasta lo hizo debutar oficialmente en un partido de Copa Libertadores contra Palestino, en Chile. Y cuando parecía que comenzaría a llegar su momento de empezar a ganar rodaje, se gestó la operación de regreso de Carlos Tevez y los planes se alteraron de imprevisto.

Entre las tantas cláusulas que figuraban en la negociación entre Boca y Juventus para el regreso del Apache, una indicaba que Vadalá debía irse a préstamo por un año a la Vecchia Signora, que tenía una multimillonaria opción de compra para adquirirlo definitivamente. El pibe viajó a Italia, donde los medios lo pintaban como la estrella del futuro, pero no se sumó al primer equipo del club turinés, sino que quedó en las filas del conjunto Primavera (un equivalente a la Reserva argentina). Y nunca pudo adaptarse.

Tras una temporada con mas bajas que altas, la Juve desistió de hacer valer la cláusula de compra y lo devolvió al Xeneize, que sin siquiera evaluarlo lo mandó a préstamo a Unión de Santa Fe para la temporada 2016/17. En el Tatengue, el rosarino disputó 19 partidos, pero apenas 7 como titular, y marcó su primer gol en Primera -en una derrota 3-2 contra San Lorenzo-, antes de regresar a mitad de año la Ribera en silencio y con mucho menos cartel sobre sus espaldas que el que tenía cuando había emigrado dos años atrás.

Pero aparecieron las lesiones y al juvenil se le abrieron las puertas de la titularidad. Y esta vez no quiere dejar pasar la chance.

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