Alberto vuelve a las filminas para pedir a los gobernadores que retrocedan a fase 1 o habrá “catástrofes localizadas”

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Los mandatarios no quieren sufrir escraches por cerrar. Tucumán y Santa Fe lideran las preocupaciones, pero no son las únicas con el sistema de salud colapsado.

Alberto Fernández ya encargó las filminas para anunciar otra extensión de la cuarentena el viernes y advertirles a los gobernadores que si no bajan la circulación de personas en sus provincias habrá una “catástrofe” con el coronavirus.

La Rosada les advirtió a los mandatarios que por más insumos y médicos que manden a sus distritos, si no bajan la circulación puede haber “catástrofes localizadas”, como sucedió en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, que en un momento concentró el 70% de los contagios del país, con cadáveres en las calles.

Las dos provincias que más preocupan por estas horas al Ejecutivo son Tucumán y Santa Fe, que superaron con creces los contagios en la Ciudad de Buenos Aires.

“Lo de Tucumán es insalvable”, admitieron en el Gobierno. La provincia que gobierna Juan Manzur está viviendo escenas dramáticas, como la de gente esperando en ambulancias porque no hay camas y la alta mortalidad del personal médico. Desde el gobierno tucumano explicaron que están lejos del “dilema de la última cama” ya que la ocupación de camas en el sector estatal es del 60% y en el privado del 89%. En tanto en los 5 hospitales modulares, que tienen camas de todos los niveles de complejidad, la ocupación es de 42 camas sobre un total de 480, es decir, menos del 10%.

Santa Fe también está al borde del colapso sanitario. Ante la saturación del sistema, Rosario teme convertirse en la Madrid argentina. Córdoba, que era una de las provincias más preparadas para enfrentar la pandemia, también se acerca al colapso. Neuquén llegó al 99% de la ocupación de camas de terapia, mientras que Mendoza padece el mismo problema.

Pero los gobernadores no quieren cerrar para no pagar el costo político por cerrar actividades tras medio año de cuarentenas y sufrir escraches de la gente. El denominador común de estas provincias es que continúan con todo abierto pese al aumento exponencial de casos que tuvieron en las últimas semanas.

Una disputa que se está dando comúnmente en las provincias es la diferencia de criterio de los gobernadores con sus ministros de Salud y con sus respectivos comités de expertos. Mientras los especialistas piden cerrar actividades, quienes tienen la última palabra prefieren continuar con las aperturas. Es así como en Tucumán y Santa Fe volvieron a abrir bares y gimnasios en el peor momento de la pandemia. En Córdoba, en donde se habían limitado las reuniones sociales, se volvieron a permitir.

En el interior nunca hicieron una cuarentena dura extendida como hizo el AMBA. En primer lugar porque no tenían casos y luego por la presión social para abrir actividades. Tucumán es un ejemplo de esto último: los comerciantes piden abrir durante más horas en el pico de contagios.

Alberto volverá a las filminas luego de haber evitado aparecer en el último anuncio, del 18 de septiembre, cuando sólo se difundió un spot sin sus palabras por primera vez desde entró el virus al país.

La conferencia del estilo de “clase magistral” tampoco termina de convencer a los encargados de la comunicación. “Ama las filminas y no sabemos cómo sacárselas”, admitieron a LPO en el Ejecutivo. Es que con las filminas, en las que comparó la situación argentina con la de otras latitudes, en su momento más afectados por el virus, le trajeron problemas diplomáticos con  países como Chile y Suecia.

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