Ante una decisión clave de la Corte Suprema, Bolsonaro maniobra para evitar la apertura del impeachment

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Hoy la Corte debería definir si hace público un video de Bolsonaro en el que aparecería presionando a Moro para cambiar al jefe de polícia, que podría justificar el juicio político al presidente.

El ex presidente Fernando Henrique Cardoso no dudó en manifestar públicamente sus temores sobre el escenario político que se avecina en Brasil. Si Jair Bolsonaro continúa en la presidencia, dijo el ex mandatario, “tengo la sensación de que pueden ocurrir cosas muy desagradables”.

Otros ex funcionarios de su gobierno, como el prestigioso jurista brasileño Walter Maierovitch, también exteriorizaron sus desasosiegos. “Lo que no entiendo y me pregunto es qué está esperando el Congreso para comenzar el impeachment” dijo el juez, ahora jubilado. Para él, “existen indicios con fuerza de prueba sobre delitos de responsabilidad” por parte del presidente, que podrían dar inicio al proceso de juicio político.

En la extrema tensión política que vive Brasil en las últimas semanas circuló, entre otras tantas versiones, la posibilidad de una suerte de “autogolpe” de los militares que condicione al Congreso y la Corte Suprema para evitar el impeachment a Bolsonaro, que este viernes enfrenta una instancia clave.

El ministro del Gabinete de Seguridad Institucional, el general retirado Augusto Heleno, salió a descartar este jueves que exista la posibilidad de un golpe de estado o una intervención militar. Heleno es la mano derecha de Bolsonaro y uno de los generales más influyentes del Gobierno junto a Walter Braga Neto. “Los militares no van a dar un golpe, eso no pasa en la cabeza de nuestra generación, que fue formada por aquella generación que vivió los hechos de antaño, como estar contra el gobierno, en la contrarrevolución de 1964”, dijo Heleno durante una videoconferencia en un seminario llamado Personalidades en Foco.

Este viernes puede ser un día decisivo en la vida política de Bolsonaro. Todo depende de una decisión del ministro Celso de Mello, de la Corte Suprema. Se trata de tornar público un video de la reunión de gabinete ministerial en la que participó el ex ministro de Justicia Sergio Moro y motivó su renuncia. Según el ex juez del Lava Jato, en ese encuentro el presidente puso en el tapete la necesidad de reemplazar al jefe de la Policía Federal y dijo que quería nombrar en el puesto a alguien de su confianza. A eso Moro replicó con su salida del gobierno.

Para el ex funcionario, el presidente brasileño intentó “interferir” en investigaciones realizadas por la institución policial, mediante el reemplazo de quien hasta entonces la comandaba. Si se probara tal interferencia, configuraría un caso de “delito de responsabilidad”. Es decir, aquella irregularidad en la que incurre un funcionario público, entre ellas usar las ventajas de su cargo para obtener favores.

Si finalmente el magistrado Mello opta por divulgar el contenido de ese video, puede ocurrir que de inmediato inicie una investigación contra el presidente Bolsonaro. Claro que para eso necesitará la aprobación de dos tercios de la Cámara de Diputados.

El Congreso

El Congreso es también el poder que debe decidir sobre un eventual impeachment del jefe de Estado. Hoy existen 32 pedidos de juicio político. Pero le toca al titular de Diputados Rodrigo Maia dar luz verde para alguno de ellos. Y estos últimos días recompuso, en parte, su relación con el jefe de Estado a quién visitó en el Palacio del Planalto a comienzos de la semana. Es que, desde el domingo último, Bolsonaro mostró una actitud diferencial con respecto al mundo legislativo. En la manifestación que encabezó ese día, en las puertas de la Casa de Gobierno, sus custodios pidieron a los partidarios que se habían aglomerado para escuchar a su “mito”, que bajaran todos los carteles cuestionadores de la democracia, del Parlamento y de la Justicia. Así, Bolsonaro pudo reivindicar: “Esta es una auténtica manifestación democrática”. Ese día, no pronunció ningún grito de guerra contra los otros poderes.

Ya al comienzo de esta semana, el presidente continuó con su tono negociador. Dio señales claras de apostar a la aproximación con los llamados diputados del “centro”. Se trata de una amplia gama de partidos cuyos parlamentarios suelen negociar cargos gubernamentales a cambio de apoyo en el recinto legislativo a las decisiones presidenciales. El martes Bolsonaro indicó un nuevo director del Fondo Nacional de Desarrollo de la Educación: se trata de un abogado del Partido Liberal, precisamente una de esas agrupaciones que están en el “bloque del centro”. La importancia de ese fondo reside en que maneja miles de millones de dólares.

Este fue el primer paso y habrán de suceder otros que consoliden el apoyo parlamentario al jefe de Estado. En esto a Bolsonaro “se le va la vida”: el bloque tiene unos 250 diputados, prácticamente la mitad de la Cámara. Con este batallón parlamentario, el presidente lograría bloquear cualquier intento de derribarlo vía juicio político.

Los gobernadores

Desde luego, Bolsonaro se dedicó a reforzar su nueva variante negociadora. Este jueves se reunió con los gobernadores de todos los estados brasileños. Y a ellos les prometió que rápidamente, a más tardar el 30 de mayo, implementará un auxilio de 60.000 millones de reales que hoy representan unos 11.000 millones de dólares. Ese monto debe ser destinado por los mandatarios a combatir el coronavirus.

La política negociadora ya le rindió al presidente la primera tregua con los gobernadores, con quienes mantuvo hasta ahora una relación de permanentes conflictos. Joao Doria, de San Pablo, un estado convertido en epicentro del Covid-19, elogió por primera vez en este tiempo el tono de “paz y entendimiento” adoptado por Bolsonaro: “En la guerra todos pierde, principalmente los más pobres y humildes. La reunión fue una demostración de sabiduría, sentido común y equilibrio de todos los que estaban participando”, sintetizó. Al gobernador, el presidente le prometió enviar 600 aparatos respiradores para el comienzo de la próxima semana.

Con todo, el presidente todavía no consiguió “comprar” su definitiva estabilidad. Hay 7 demandas en el Congreso para constituir una Comisión de Investigación Parlamentaria (CPI). La solicitud más avanzada es la que pide otro de los partidos de centro: Ciudadanía. Se integraría la CPI para investigar las denuncias de Sergio Moro contra Bolsonaro, en relación a la “interferencia” presidencial en la Policía Federal, con el objetivo de “proteger a su familia y aliados políticos”. Vale recordar que su hijo Flavio está bajo la lupa judicial, por el delito de pagos de salarios a ñoquis. Es una causa que lleva ya más de un año y que acosa al jefe de Estado.

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