Aún hoy se toca de oído cuando hablamos de posicionamiento político

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(*) Por Lic. Eric German

El año electoral finalmente llegó, la ansiedad por conocer la nueva ecuación de poder en Catamarca está transitando su recta final, pero este largo camino también ha evidenciado el desconocimiento de una generalidad importante de referentes, sobre “que es” y “que no es” el posicionamiento político.

El 2018 nos ha dejado prácticamente de todo en materia de posicionamientos, desde casos que rosaban el ridículo hasta intentos un poco más serios y sistemáticos, pasando por una extensa gama de improvisaciones, sin saber muy bien que de todo ello sirvió para la construcción de un perfil público definido ante la ciudadanía.

El modelo “reality” que indica aplicar los formatos de entretenimientos propios de los programas televisivos a la política ha sido el que más daño ha hecho a los referentes locales -generalmente de línea intermedia-. Así, “consultores” con recetas aplicables a CABA han inducido a políticos con perfiles tradicionales a comportarse como “millennials generator” de la noche a la mañana, generando más desperfilamiento que posicionamiento.

Otros referentes han ido por el “catch all” o una estrategia atrapa todo, desde usar un acontecimiento aleatorio para “meter un bocadillo” en la saturada agenda mediática hasta el uso impropio de las técnicas de marketing, el resultado: la poca coherencia en un sin fin de prácticas imposibles de asociar en la mente del ciudadano para formarse una imagen estable del actor político en cuestión.

Quizás el núcleo duro en las fallas en el camino del posicionamiento político sea precisamente que se desconoce el carácter “político” del “posicionamiento”, ¿Qué significa esto? que es precisamente la formación sobre los asuntos públicos –los public affairs-, el punto de partida y no de llegada de este largo proceso.

El posicionamiento político es una oportunidad para mejorar la política, y por ende la mejor forma de organizarnos para vivir en sociedad, y esto es mucho más complejo pero a la vez más prolífico que grabar un spot realizando llamadas telefónicas u organizando chats en vivo, sin mencionar las invocaciones a papa Noel o cientos de efemérides. Solo si damos al proceso del posicionamiento el encuadre que se merece, la imagen va a mejorar y lo va a hacer junto con la política, nunca al margen de ella.

(*) Politólogo, docente y asesor en comunicación de gobierno y electoral

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