Cambian los nombres, pero las formas, las metodologías y el fin son los mismos; aniquilar a la oposición

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Por Juan Carlos Ledesma (*)

El gobierno nacional del presidente Mauricio Macri emprendió prácticamente desde que asumió una persecución política muy pocas veces vista y lo hace como siempre suele ocurrir, a través del brazo de la justicia, no toda, pero casi siempre hay fiscales y jueces que, resentidos o aprovechándose de la situación se dejan manipular para escalar dentro de esta clase privilegiada y ser servil a los designios de un poder político que atenta de manera constante en contra de nuestra sociedad.

Y esta persecución tiene claros objetivos, estigmatizar a los dirigentes sociales, populares y sobre todo identificados con el Peronismo y el Kirchnerismo, porque ? simplemente porque pelean, discuten, implementan y ponen en funcionamiento políticas que benefician a los sectores más humildes y desprotegidos de nuestro país.

Macrí, junto a su consultor político Duran Barba y algunos de sus ministros elaboran y ponen en funcionamiento estrategicamente las maneras y las formas de golpear y exponer a los dirigentes de la oposición casi siempre con hechos de corrupción y para ello, incluyen a fiscales y jueces adictos, más los dueños de los grandes multimedios de comunicación para perseguir, exponer, manchar y denigrar a un sector político en particular.

Si uno se pone a analizar la puesta en escena que hacen con cada detención de éstos dirigentes, más la presencia de los medios de comunicaciones en dichas detenciones que filman, relatan por las radios y sacan fotos para graficar en los diarios de papel y digitales, vemos claramente que se da cada ves que el gobierno nacional necesita tapar las políticas neoliberales que implementa para ajustar cada día más a los trabajadores, a los jubilados y a las Pymes, entre muchos otros sectores.

Esto no es nuevo ni lo inventó el Macrismo

Esta forma de gobernar no es nueva ni la inventó el Macrismo, fue muchas veces utilizadas desde los gobiernos nacionales y provinciales, con la finalidad de tapar hechos gravisimos que se suscitaban en dichos gobiernos.

Pero sobre todas las cosas, es para amedrentar, perseguir y acallar a los sectores de la oposición al mejor estilo de la nefasta dictadura cívico militar que vivimos en nuestro país.

Por supuesto, que estas prácticas no cesan ni se acaban de un día para el otro como por arte de magia, sino que eso se da de manera paulatina y a medida que pasan los procesos electorales donde estas fuerzas van perdiendo el crédito otorgado por la sociedad que poco a poco ve la grave equivocación de haberle otorgado la posibilidad de haber ganado las elecciones hasta que finalmente la sociedad decide hacerlos perder castigandolos con el voto popular.

Cualquier similitud entre el Macrismo con el FCyS es pura coincidencia

En la provincia de Catamarca, en la década de los ´90 se vivió algo muy parecido a lo que se vive hoy a nivel nacional, el por entonces Castillismo en convivencia con los medios de comunicaciones, fiscales y jueces ponía en práctica metodologías adquiridas por muchos de los funcionarios que habían actuado también como funcionarios de la funesta dictadura del ´76 y que duro hasta el ´83 para atormentar, quebrar y perseguir a los dirigentes opositores de manera tal, que la sociedad los estigmatizara como lo malo, los corruptos y los inmorales.

En contra partida, la misma sociedad ubicaba a aquellos que se identificaran con el FCyS como lo bueno, los castos y los honestos, lo que claramente quedó demostrado luego de dejarlos caminar por algunos años que solamente era una puesta en escena, porque los hechos de corrupción brotaban como hierbas malignas, pero que siempre terminaban sin ser investigados por la convivencia del poder político y la justicia.

De todas maneras, al principio les daba mucho resultado y con ello, el FCyS se garantizaba la casi perpetuidad en el poder y así se fueron sucediendo Oscar a su padre Arnoldo (ex intendente y gobernador de Facto) y luego llego Eduardo Brizuela del Moral que estuvo por ocho años y con ellos, el FCyS gobernó por 20 años la provincia, hasta que finalmente logró el peronismo todo unido instalar en la casa de gobierno a una gobernadora peronista.

Hechos casi calcados

Lo que sucede a nivel nacional, pasó en Catamarca hace más de dos décadas, casi como hechos calcados y con sectores ideologicamente alineados en el mismo sentido, cambian los nombres, pero las formas, las metodologías y el fin son los mismos: aniquilar a la oposición sin importar el costo ni el tiempo.

(*) Conductor del programa político de Televisión “Santo y Pecador”

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