Don Vicente: hijo pródigo

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Por Juan Carlos Ledesma (*)

Hoy se cumplen 32 años de la muerte de Don Vicente Leonides Saadi, un verdadero caudillo político de Catamarca, que trascendió las fronteras de la provincia para convertirse en un dirigente nacional descollante.

Fue un caudillo que defendió no solo los intereses de su querida provincia de Catamarca, sino que además era un trabajador incansable en defensa de aquellas provincias postergadas y olvidadas, recorrió el país y practicó el federalismo como pocos.

De fuerte personalidad y habilidad para negociar en beneficio de Catamarca, colocando sus inquebrantables ideales en la mesa al servicio de la libertad y de la defensa inclaudicable de los derechos humanos y la dignidad de las personas en pleno proceso militar.

Epocas delicadas donde estaban prohibidos todos los derechos de los argentinos, donde se apropiaban de los bebés nacidos en cautiverios, donde desaparecían las personas y eran torturadas, donde se habían prohibido a los partidos políticos, censurados a los intelectuales y artistas, etc., etc.

Por ello la importancia de haber trabajado en esas épocas oscuras e impiadosas en defensa de los derechos humanos de muchos argentinos sin siquiera haberle preguntado su ideología política, lo que habla a las claras de la clase de persona que era.

En 1982, en pleno ejercicio del funesto proceso militar, Don Vicente demostraba una vez más su valentía al expresar: “Somos un pueblo explotado, una Nación en descomposición, un país dependiente, una Nación al borde de la desintegración, que necesita elecciones libres y sin proscripciones para luchar por su liberación nacional”.

Don Vicente como senador nacional allá por 1946 y con su vigorosa juventud, expresaba sus primeros discursos en el Honorable Senado de la Nación en defensa de la minería catamarqueña, que lo iba situando como un verdadero visionario.

Don Vicente, como cariñosa y respetuosamente lo llamaba su pueblo fue indiscutidamente un hombre de diálogo constante y reflexivo para encauzar los asuntos de la Patria, un hombre que recibía en su despacho de Lavalle y Callao a hombres y mujeres del peronismo y de otras fuerzas políticas con agallas y aprestos a trabajar por la recuperación de la democracia.

Ese 10 de julio frío de 1988, la provincia de Catamarca y el peronismo del país lloraron la desaparición física de Don Vicente, por la imposibilidad de reemplazo, y como alguien dijo alguna vez, porque Don Vicente fue siempre torre y nunca túnel.

Ideando el camino del triunfo

Fue sin ninguna duda un hombre que construyó e ideó la reconstrucción del Movimiento Nacional Justicialista después de la dura derrota de 1983, y cuando la disgregación hacía estragos, fue creando peldaño a peldaño las condiciones necesarias e imprescindibles para que el peronismo vuelva a enamorar a su pueblo como lo hizo en casi toda su vida de existencia y lo colocara en la senda del triunfo nuevamente.

Don Vicente se fue después de haber logrado y pasado varios objetivos, como unificar varios sectores del peronismo y sobre todo haberlos impuesto en la interna a la fórmula Menem-Duhalde sobre la de Cafiero-De La Sota, algo verdaderamente impensado en esa fecha.

“Basta de cháchara”

Don Vicente participó del primer debate en nuestro país y fue donde se hizo famosa la frase “basta de cháchara”, el debate se televisó por los canales 13 y 7 y además fue el de mayor peso político si se lo mide por su ostensible efecto sobre el electorado.

Si bien Caputo y Saadi no eran candidatos a nada, porque en la consulta pública de 1984 solo se les preguntaba a los votantes qué hacer con la mediación del Papa que le asignaba a Chile las islas Picton, Lennox y Nueva, el duelo entre ambos paralizó al país, tal como ocurre en otras democracias cuando se dirime la presidencia.

El debate Caputo-Saadi fue importante por el contexto en el que se discutían asuntos como la paz, el juicio a los militares y el congreso pedagógico.

Su legado

Don Vicente fue amado por su pueblo, respetado por sus adversarios políticos y odiado por los grupos oligárquicos de nuestro país.

Fueron el pueblo, la militancia y la dirigencia política en su conjunto los que verdaderamente legitimaron a Don Vicente como el mejor senador nacional y gobernador de la historia de nuestra provincia.

El legado de Don Vicente “El bien para todos y el mal para nadie” seguirá retumbando en los oídos de todos y recorriendo los caminos de nuestra Catamarca, como referente y guía de los próximos gobernantes que van a asumir el próximo 10 de diciembre.

(*) Conductor de los programas políticos de radio y televisión “Santo & Pecador”

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