La oportunidad en la cuarentena

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Por Silvio Iramaín (*)

El momento histórico que atravesamos es uno de los más importante desde la segunda Guerra Mundial, de hecho líderes mundiales lo han abordado desde ese lugar, aunque especialistas en comunicación política y de crisis afirman que eso es un error. Lo cierto, es que está poniendo a prueba al ser humano y a su vida en sociedad. Se especula con un nuevo orden mundial luego de que pasen las medidas extremas que se están implementando por el brote del Covid-19. Algunos analista avizoran grandes problemas económicos, incluso hay quienes aseguran que tiembla el sistema capitalista tal como lo conocemos, otros creen que no vamos a sufrir grandes cambios, volver a la “normalidad” que antes vivíamos será solo cuestión de tiempo.

Como sea, a nivel social e individual transitamos por momentos de cambios, el cambio es crisis y la crisis puede ser oportunidad. Encontrarnos con la chance de evaluar y tomar decisiones que cambien nuestras vidas para siempre, aquí y ahora, sabiendo que esos es justamente lo que estamos haciendo, es algo que tenemos que aprovechar.

Desde lo individual, seguirá quedando en cada uno de nosotros, si nuestros hábitos son otros. Si nos lavamos o no con mayor frecuencia las manos, si vamos a dejar de saludar con besos, si vamos a valorar más a las personas que tenemos cerca o acercarnos a otras y muchos etcéteras más. Pero, sí queda para la agenda pública, el rol de los actores sociales sobre todo de los grandes pilares institucionales. Aunque, como explica el politólogo Mario Rioirda, las instituciones hoy quedan en segundo plano y se encolumna en la idea de mando presidencial. De todas formas, les queda la oportunidad histórica, tal vez la primera por lo menos para un par de generaciones, de involucrarse en un cambio que promueva evolución en la vida social y política.

En particular quiero ubicarme en el contexto catamarqueño, y sobre todo en el del Valle Central de la Provincia. Creo que nos podríamos animar a más, este es el tiempo de equivocarnos, de asumir riesgos, de pagar los costos políticos que algún otro momento serían insalvables. Este es el tiempo de la prueba y el error.

Esa decisión no puede ser individual, la búsqueda de un nuevo Estado, o buscar el camino para ese nuevo Estado, necesita de la decisión de los Gobiernos municipales, de la provincia y la injerencia Nacional. También, que los otros poderes se involucren, la Justicia no puede estar apartada del día a día de los ciudadanos y la Legislatura deberá escuchar, antes de hablar, conocer más del ánimo social y sus pedidos.

En ese marco, si hay algo que estos tiempos de aislamiento social, preventivo y obligatorio ya nos ha presentado son cambios y la educación es un claro ejemplo. La escuela viene reclamando reformas (sobre todo los estudiantes) de los modos de enseñanza. Recién ahora y de manera obligada, maestros y directivos están repensando esos modos. Tarea nada fácil si se tiene en cuenta los problemas de conectividad y accesibilidad digital que tiene Catamarca. Pero, es lo que tenemos y hay que ayornarse a esta nueva forma de escuela sin aulas, con la necesidad absoluta del maestro como mentor, algo que por el momento no han podido encontrar. Mandan tareas e implementan tecnología, pero sigue faltando el guía, déficit que aquejaba a la educación, incluso cuando las clases eran en el aula. El interés por los problemas de los alumnos, la necesidad de reconocerlo como otro susceptible a múltiples variables contextuales sigue ausente. Ahora, sumamos que el contacto de los docentes por el teléfono o la computadora es con los mayores responsables de la educación en la familia y no con el alumno. La distancia entre educando y educador es cada vez mayor.

Esto genera la necesidad de una nueva escuela y ahí el rol de los directivos es clave. El acompañamiento de los docentes y de las familias debe ser su prioridad, se los necesita más involucrados, arriesgando más allá de la simple necesidad de que la escuela (hasta ahora entendida como el edificio escolar) continúe funcionando, porque en definitiva como dice otro politólogo de referencia en la Argentina, Andrés Malamut, la diferencia con otras guerras, es que en esta los edificios quedarán, entonces lo conveniente es pensar el nuevo funcionamiento de la institución en la pos pandemia más allá de la escuela edificio y ahí está el desafío que deben asumir sobre todos los cargos jerárquicos de la educación.

En ese mismo sentido, es necesario hacer referencia a la iglesia católica en Catamarca, con una sociedad tan devota a la Virgen del Valle, con miles de personas rezando agradeciendo que hasta ahora (24/04/2020) no contamos con ningún caso confirmado de Covid-19.

Al dolor eclesiástico de no poder hacer el congreso Mariano previsto para este año, lo suplantó rápidamente la transmisión en vivos de misas no solamente la Catedral Basílica, sino que se extendió hacía muchas sedes eclesiásticas, lo que antes solo era exclusivo de la procesión de la Virgen en diciembre.

A su vez, quizás el mayor acierto del clero local, fue el de la propuesta de que los feligreses coloquen mantos de la Virgen del Valle en las puertas principales de sus hogares, a modo de agradecimiento y pidiendo la protección divina. Se puede ver en diferentes casas y en redes sociales fotos de los niños y padres participando en la confección de esos mantos que luego fueron bendecidos vía redes sociales, televisión y radio.

Sin dudas, esto le sirvió a un castigado sector, que en los últimos años se venía distanciando cada vez más de los reclamos sociales, las denuncias contras curas pedófilos estaba en la agenda mediática y no parecía haber respuesta de la Iglesia. Ahora, con la mirada puesta en la Fe, esta participación, este acercamiento, le sirve como tregua a las autoridades eclesiásticas y puede ser el momento de involucrar las nuevas tecnología definitivamente en sus misas, escuchar a sus fieles, sobre todo a aquellos bautizados que todavía hoy se debaten entre sus creencias y la realidad de una institución que pretende contener como en el siglo pasado.

La fe es clave en algunas personas, no puede la iglesia desentenderse, es necesario proponer ideas, ceder bienes materiales, donar patrimonio propio. Es decir, ver un gesto auténtico de solidaridad y sacrificio. El mismo que tanto reclaman.

Por su parte, la Justicia otro de los grandes actores sociales, no ha dado muestras de reacción. Sigue demorando cambios, ya lo hacía al mantener analógico su sistema en pleno 2020 y por más que la circunstancias exigen una adaptación a los tiempos de la pandemia, no han surgido ideas superadoras, no se ven facilidades virtuales en el horizonte. Tal vez, la edad de los jueces no les permita advertir la necesidad urgente de la modernización digital que la sociedad demanda a la justicia.

A todo esto se suma, que el principal líder de la provincia incomoda con sus decisiones a propios y extraños. El Gobernador Raúl Jalil, uno de los primeros en implementar el uso obligatorio del barbijo en el país, en cerrar las fronteras provinciales y en el marco de la cuarentena social, preventiva y obligatoria ha logrado con estas medidas, que el virus por ahora no haya ingresado a la provincia. No cuenta Jalil con el total apoyo político para avanzar en cambios y reformas que ponen en jaque el juego político conocido hasta ahora. Sin embargo, decidió ingresar en ese cambio profundo, la idea de la movilidad laboral en el Estado está en la agenda pública. En la crisis vio la oportunidad: “Hay sectores como seguridad o salud que hoy reclaman más manos de obra lo estamos estudiando, hay mucha presión, necesitamos 1.000 efectivos más en la policía y necesitamos 500 o 700 más en Salud” fueron las declaraciones del propio Gobernador a la Prensa. Sabe Raúl Jalil, que más allá de la opinión y resistencia que pueda presentarse en contra del proyecto, es el momento de hacer cambios profundos que sienten las bases de su propia gestión y de la gobernabilidad futura en Catamarca.

Se le cuestiona autoritarismo y escuchar poco a sus funcionarios y asesores, pero hasta ahora, sus ideas son las que le permiten tener una provincia controlada, desde lo sanitario y por ende desde lo social. De hecho Catamarca, junto a Entre Ríos, Jujuy, Formosa y La Pampa son la cinco provincias mejor posicionadas para una flexibilización gradual de la cuarentena, de acuerdo a un análisis de la consultora Abeceb en base a cuatro factores: el avance del virus, la estructura sectorial, el riesgo de ingresos de la población y su situación fiscal.

Catamarca con 0 circulación de virus, una fuerte presencia de empleo estatal y otro informal, más una densidad poblacional que se concentra en la Capital, en el resto de los departamentos es en su mayoría por debajo de los 30 mil habitantes, forman un ecosistema propicio para abandonar la cuarentena de manera gradual. El impacto económico sería solo en algunos sectores específicos, lo que permitirá una reacción y apoyo estatal de bajo impacto para una recuperación rápida.

El resto viene de atrás, en algunos casos relajados, en otros manteniendo las mimas formas de antes de la pandemia con las fotos de reuniones para demostrar (¿?) que están trabajando o que pertenecen al sector de los trabajadores esenciales.

Es momento de que la clase política deje de debatir y de preocuparse por problemas que aún antes de la Pandemia no los podían resolver. La política, tiene que pasar al frente, son esos actores los que tienen que decidir y ser ejemplo.

Concentrarse en las áreas sensibles, alzar la voz para que colabore el sector económico, hacer los acuerdos políticos necesarios para un mejor funcionamiento institucional de los principales poderes.

No alcanza, con cumplir con las acciones de Gobierno que están implementando y para las cuáles están en los cargos, no alcanza con donar el sueldo o con poner la cara en este momento.

Hay que aportar ideas para este nuevo Estado, actualizarse, ponerse al servicio del ciudadano, escuchar al comerciante que no la pasa bien, al que recibe el beneficio social pedirle algún tipo de compromiso y responsabilidad, reinventar la industria cultural, por los artistas y artesanos que requieren de nuevas formas para sus ingresos. Alternativas para la economía social, reconstruir el turismo, convencer a inversores.

En definitiva, se requiere de un liderazgo que administre en estos tiempos de crisis los recursos, pero también las emociones, contener y brindar esperanzas. Los líderes que hoy están en el poder (o luchando por él) deberán demostrar si ellos y sus equipos están a la altura de lo que la Patria les demanda.
(*) Periodista, Comunicador Social

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