Las PASO y las aternativas

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(*) Por Armando Damian Ruiz

El año 2019 se presenta atractivo desde lo político (tiempos interesantes, según la maldición china), un año bisagra para los destinos nacionales, provinciales y municipales (locales). Un año donde se definirá si la única alternativa es este camino, el progreso tal cual lo define el Presidente de la Nación, Mauricio Macri.

La única alternativa es repetida por los miembros de Cambiemos, los medios de comunicación oficialistas y simpatizantes para lograr esa Argentina que debe continuar, superando los 70 años de peronismo que solo trajeron miseria, hambre y corrupción al pueblo argentino.

Esta última falacia, demostrada desde el mínimo sentido común, sin embardo arroja un tema a discutir: ¿son la única alternativa?. Pensar en esta cuestión nos sitúa en dos dimensiones de análisis. Una primera dimensión, nos posiciona ante lo que creemos que debe ser o no debe ser la política y el país, un análisis prescriptivo o normativo que encuentra adherentes y opositores. Dos posiciones diferentes y hasta un binarismo que no encuentra puntos en común, pero donde sin embargo existen lugares que se trastocan, lugares donde se encuentran puntos grises y complejizan el análisis. Una segunda dimensión de análisis del fenómeno político, parte desde un enfoque realista o de ser de las cosas, es decir de las cosas tal cual se presentan, con sus virtudes y defectos. Esta dimensión complementa a la primera y genera que lo de la única alternativa puede encontrar puntos favorables a su posición, puntos que la contradicen y situaciones intermedias que oscilan de un lado a otro.

Llevando el doble análisis, al desdoblamiento de las elecciones provinciales y locales (municipales) respecto a la elección nacional, presenta interrogantes que debemos tratar de dilucidar. El desdoblamiento implica lisa y llanamente la suspensión de las Primarias, Abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO). Ya son varias las provincias que están en este camino, entre ellas: La Pampa, Neuquén, San Juan, Chubut, Rio Negro, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Buenos Aires, Catamarca y, es posible que se sigan sumando.

Debemos recordar, que esta reforma política (no constituye una panacea debido a que toda regla electoral es perfectible) fue aprobado por el Congreso Nacional en el año 2009. La ley N° 26.571 de “Democratización de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad Electoral” implico según el politólogo argentino Martin Alessandro, entre otras cuestiones: “la realización de elecciones primarias abiertas, obligatorias y simultaneas para la selección de candidatos busco una mayor apertura de los partidos a la sociedad, y, en el caso del oficialismo (Kirchnerismo), también para canalizar los divisiones del peronismo al interior del partido” (Alessandro, 2011).

En el caso particular de la provincia de Catamarca, las PASO están suspendidas por un trámite legislativo expeditivo y sin demasiados fundamentos sólidos y convincentes. Esta suspensión implica regresar al sistema electoral tradicional (verticalismo, que en algunos casos roza la dedocracia), declara a la ley de orden público para los municipios (transgrediendo las autonomías locales) y desdobla las elecciones provinciales y locales respecto a las nacionales (generando una diáspora de sufragios que desfavorece la tracción de votos que beneficiaría a la alternativa de Cambiemos). Ante este panorama, existen presentaciones judiciales por parte de la oposición política (aliada a Cambiemos), con poco espacio para tener una salida viable y positiva.

Esta reforma política y estrictamente electoral incide en el sistema (esto se sabe tanto desde la ciencia política como del derecho) en el plano institucional y en los actores políticos y, a su vez impacta en forma directa en los partidos políticos, las organizaciones sociales y la sociedad civil. En la democracia, en forma sintética. Los argumentos sostenidos por el gobierno provincial son básicamente dos: las PASO son un gasto excesivo y la gente no quiere votar más de lo necesario. Ambos argumentos llamativamente coindicen con los del gobierno nacional. Esto nos lleva a preguntarnos, ¿estos argumentos son propios o responden a los condicionamientos propiciados por el gobierno nacional? Creemos que cualquiera sea la respuesta, esta situación balcaniza y debilita la posible alternativa nacional y popular respecto al neoliberalismo rapiñador de Cambiemos.
Cada gobernador/a quiere ganar su jurisdicción y dejar la elección nacional en manos del “destino”, algo que puede favorecer al elenco gobernante. Estas cuestiones nos llevan a presuponer que no hay proyecto alternativo de rasgos nacionales y populares o el que se expresa tibiamente solo es una declamación sin sustancia ni fondo. Debemos sumar que esto genera una democracia formalista y netamente electoralista, como si la democracia fuese un simple mecanismo para cumplir emitiendo un voto, un domingo tal y se acabó todo. Ante tal panorama, vemos con cierta zozobra y con desconfianza el grado conducción política y la inacción de buena parte del electorado ante estos fenómenos borocotizantes de la política. Nos seguimos preguntando: ¿hay alternativa?.

(*) Abogado y Profesor en Ciencias Políticas

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