Ni Cambiemos ni la UCR lograron un adversario estratégico para el justicialismo provincial

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Por Erick German (*)

Un adversario estratégico es una figura pública que reúne los atributos necesarios para ser identificado por la gente como aquel que es el “competidor ideal” para enfrentar a una figura del oficialismo. Si uno pregunta quién es el adversario estratégico de Maurio Macri la figura de CFK es la primera que surge claramente, y viceversa para el caso del Presidente.

Si uno le pregunta a la gente quien es el adversario estratégico de Lucia Corpacci –en un escenario de continuidad- o de Raúl Jalil – en un escenario de sucesión-, surge un primer grupo de respuestas espontaneas, “No sabe”, y luego un fragmentado abanico de referentes del radicalismo, PRO y ARI, con una preeminencia del ex gobernador Brizuela del Moral por encima de sus pares.

De lo anterior, se deriva una regla clara de estrategia política, la oposición apelará más al contexto que al candidato, del lado del oficialismo -sea Corpacci o Jalil- se apelará más al candidato que al contexto, aún más si las elecciones son en marzo sin alineamiento de cleavages electorales nacional/provincial automáticos como sería el caso/octubre.

Sin adversario estratégico en el nivel de la gobernación provincial, los actores de Cambiemos/UCR verán con mayores probabilidad de éxito la intendencia de la Capital, donde la base electoral de este espacio es amplia y otorga competitividad.
El contexto es el problema, sobre-oferta de candidatos para la intendencia de la capital –más atractiva en probabilidades de éxito que el gobierno provincial-, y sub-representación de líneas partidarias tras las fallidas internas de la UCR. Lo que no resolvieron las internas no podrá subsanarse por las PASO, y esto conviene a un sector de la UCR sobre otro. El contexto nuevamente, la intervención nacional en la configuración de la oferta electoral podría complicar aún más las cosas, si el método son las encuestas sin proyecciones a futuro.

Ha habido movimientos en la UCR provincial, sí, la gente ha tomado conciencia de esos movimientos, no. Cambiemos puede prescindir de la UCR, no, el caso inverso, tampoco. Se necesitan mutuamente, sí. Si el diagnóstico es correcto el problema es de liderazgo, de un lado liderazgo por la permanencia, del otro, el liderazgo por la conducción, son estas lógicas opuestas las que no han logrado hacer síntesis para aspirar a un liderazgo por la “gestión”. Lo que se agota, el tiempo. Como expresó Miles David, “el tiempo no es lo principal. Es lo único”.

(*) Politólogo, docente y asesor en comunicación de gobierno y electoral

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