Con respaldo de Cambiemos, el Senado aprobó la ley que prohíbe la deuda externa para gastos corrientes

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Fue enviada por Guzmán para sumar control parlamentario. El kirchnerismo la endureció en comisión. Solo el aliado Weretilneck se abstuvo.

El Senado aprobó este lunes la ley de sostenibilidad de la deuda pública, enviada por Martín Guzmán para garantizar control parlamentario de los empréstitos, pero modificada por el oficialismo en comisión para restringir aún más sus atribuciones.

A partir de una propuesta de Anabel Fernández Sagasti, mano derecha de Cristina Kirchner se sumó el artículo 3 para que no puedan utilizarse para gastos corrientes las emisiones de títulos púbicos “en moneda extranjera y bajo legislación y jurisdicción extranjeras”.

Como también “los programas de financiamiento u operación de crédito público realizados con el Fondo Monetario Internacional (FMI)” y sus “eventuales ampliaciones”, como la que negocia Guzmán para pagar la deuda contraída por Mauricio Macri. De esta manera, cualquier sobrante deberá gastarse en capital o en combatir la pandemia.

Así se definen a las erogaciones del presupuesto para la vida cotidiana. La única excepción será “atender el socorro inmediato por parte del gobierno en casos de epidemias, inundaciones, terremotos u otros de fuerza mayor”.

No era un límite que tenía el texto remitido por Guzmán, que quedó intacto. Establece un porcentaje máximo para la emisión de deuda por cada ley de presupuesto como o porcentaje del gasto total y cualquier aumento requerirá de otra ley.

Y obliga al Gobierno de turno a dirimir en el Congreso cualquier operación de crédito público o del Fondo Monetario Internacional (FMI) y sus ampliaciones, que con la actual ley de administración financiera no es necesario.

No se trata sólo de un control opositor, sino también oficilista. “Vamos a votar favorablemente, pero con la vista puesta en cuando venga el acuerdo. Y ese acuerdo no tiene que ser un retroceso para los argentinos ni mantener el statu quo. Tiene que ser un cambio drástico en la relación con el Fondo Monetario Internacional”, anticipó Oscar Parrillli.

Cambiemos respaldó la ley con críticas y permitió que la ley se apruebe casi por unanimidad. Sólo se abstuvo el aliado Alberto Weretilneck. “Honestamente no encuentro sentido a este proyecto, creo que lo único que hace es anunciarnos que el Estado Nacional piensa seguir endeudándose con moneda extranjera y bajo jurisdicción extranjera”.

“Kirchner logró por primera vez no deberle un peso al Fondo Monetario Internacional”. “Podemos decir con todo orgullo que entregamos al gobierno anterior uno de los países más desendeudados del mundo en relación a su producto bruto”, recordó Carlos Caserio, senador oficialista y miembro informante de la ley.

“Cambiemos no se tuvo la misma visión de los hechos, o no se pudo, o no se quiso, o a lo mejor se pensó que las cosas podían ser de otro modo. El endeudamiento de los últimos cuatro años no solamente lo vemos irresponsable, inadecuado, insostenible, sino que además tuvo un volumen inédito. La deuda alcanzó 4.044 millones de dólares reales, con un crédito de 57 mil millones de dólares acordado con el FMI y títulos en moneda extranjera por otros 100 mil millones de dólares. Se puso a la Argentina de rodillas”,

“Es el momento de poner condiciones para que este gobierno y los futuros no puedan decidir sobre la vida de los argentinos con un esfuerzo que signifique no poder cumplir y encima seguir atrasando el país”, culminó.

Martín Lousteau le bajó el precio a la ley. “El origen del problema está en el déficit. Cuando vienen las crisis de balanza de pago es porque la deuda y porque hay pocas reservas y muchos pesos. El problema de la insustentabilidad no es la ley extranjera, es la moneda, la tasa, los plazos y el monto”.

“El tema es el déficit estructural. ¿Por qué no abordamos ese tema? No estamos discutiendo la sustentabilidad, estamos discutiendo qué pasa si volvemos a ser insostenibles. Ojalá discutamos procesos más integrales que resuelvan los problemas, pero no faltemos a la verdad”.

“La verdad es que yo me asombraba cuando decían por qué somos más rígidos con la deuda pública bajo legislación extranjera. Sabemos perfectamente lo que pasa cuando una deuda pública está bajo jurisdicción extranjera. Lo sufrimos doce años de gobierno, tratando de renegociar con los fondos buitre. ¡Nos embargaron hasta la Fragata Libertad!”, se molestó Fernández Sagasti.

Sostuvo que con Macri “se pasó de una deuda bajo legislación extranjera del 24 por ciento al 44 por ciento en cuatro años. Ni que hablar en moneda dura: pasamos a tener el 77 por ciento de nuestra deuda en moneda dura, en dólares, para decirlo más específicamente. El propio ministro de Finanzas Luis Caputo reconocía que los vencimientos se concentraban en 2020. Buscamos que si alguna vez un grupo de trasnochados logra volver a gobernar la República Argentina, le sea más difícil hipotecar a la patria”.

El jefe de Cambiemos Luis Naidenoff destacó “la recuperación del parlamento en temas del manejo de la deuda, nosotros decidimos acompañar este proyecto porque somos conscientes que el país y el gobierno necesitan un respaldo político para emprender de manera acertada con el FMI”,

Y José Mayans, jefe del oficialismo, anticipó que no será fácil para los presidentes viajar a Wall Street. “A partir de acá, es importante que el Congreso defina que el endeudamiento sea para cuestiones de producción y desarrollo estratégico. Vamos a acompañar positivamente este proyecto”.

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