Oriunda de Tinogasta, Lourdes Codigoni inició su vínculo con la música durante la adolescencia, en un ámbito vinculado al rock. Con el paso del tiempo, su formación tomó un rumbo diferente, orientándose hacia el canto lírico, donde encontró un espacio de desarrollo artístico más acorde a sus intereses.
En ese proceso, profundizó su acercamiento a la ópera y al idioma italiano, una inclinación que, según relató, mantiene una relación directa con su historia familiar. Este recorrido evidencia una evolución en su formación, que la llevó a consolidar un perfil artístico enfocado en un género de alta exigencia técnica.
El tránsito desde sus inicios en el rock hacia el canto lírico refleja una búsqueda personal que se traduce en su desempeño actual, donde confluyen formación, disciplina y una identidad artística definida.
La exigencia del escenario
Tras su presentación, Codigoni se refirió a la experiencia vivida en el escenario y al desafío que implica sostener una actuación en un contexto competitivo. En ese sentido, reconoció la presencia de los nervios como parte del proceso, pero también como un elemento que contribuye a la concentración.
"Los nervios son parte de esto. Te mantienen alerta y conectado con lo que estás haciendo", expresó luego de recibir la devolución positiva del jurado. Esta reflexión da cuenta de la dimensión emocional que atraviesa a los artistas en instancias de alta exposición.
El manejo de la tensión escénica se convierte, en este tipo de certámenes, en un factor clave que puede incidir directamente en el resultado de la performance.







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