
Catamarca conmemoró los 210 años de la Independencia con un fuerte llamado a la unidad


Redacción Primeras líneasCatamarca conmemoró en la mañana de este 9 de julio una jornada patria de especial significado al celebrar el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia Argentina y los 173 años del Sermón de la Constitución pronunciado por el Beato Mamerto Esquiú en 1853 en la Iglesia Matriz de Catamarca.
La celebración se desarrolló en el contexto del Año Jubilar Diocesano por el Bicentenario del Nacimiento del Beato Esquiú y del Jubileo por los 800 años de la Muerte de San Francisco de Asís, reuniendo a autoridades civiles, religiosas y a la comunidad en una agenda de actividades que recordó tanto la gesta independentista como el legado del fraile catamarqueño.
La jornada comenzó con el izamiento de la Bandera en la Plaza 25 de Mayo. Posteriormente, las actividades continuaron en el predio franciscano, donde se ofreció un desayuno patrio y luego se desarrolló el acto protocolar en la plazoleta donde se levanta el Monumento al Beato Esquiú, precedido por la bendición de placas recordatorias en el ingreso al templo San Pedro de Alcántara.


Participaron el gobernador Raúl Jalil, el vicegobernador Rubén Dusso, legisladores, autoridades de las fuerzas de seguridad provinciales y nacionales, el obispo diocesano Mons. Luis Urbanč, el vicario general Pbro. Julio Murúa, sacerdotes del clero diocesano, el Ministro Provincial Fray Emilio Andrada, el guardián del convento franciscano Fray Julio Bunader, Veteranos de Malvinas y público en general.
Durante la ceremonia se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino, interpretado por la Banda de Música del Colegio San Francisco de Asís de La Rioja, y del Himno a Catamarca, ejecutado por la Banda de Música de la Policía de Catamarca.
También pronunciaron palabras alusivas el alumno del Colegio Padre Ramón de la Quintana, José Ferrer; el Ministro Provincial Fray Emilio Andrada y el Ministro de Gobierno de Catamarca, Dr. Alberto Natella.
El acto tuvo además un valor simbólico especial, ya que coincidió con el centenario de la inauguración del Monumento al Beato Esquiú, ubicado frente al templo franciscano.
También pronunciaron palabras alusivas el alumno del Colegio Padre Ramón de la Quintana, José Ferrer; el Ministro Provincial Fray Emilio Andrada y el Ministro de Gobierno de Catamarca, Dr. Alberto Natella.
El acto tuvo además un valor simbólico especial, ya que coincidió con el centenario de la inauguración del Monumento al Beato Esquiú, ubicado frente al templo franciscano.
Procesión y Solemne Tedeum en la Catedral
Finalizado el acto protocolar, se inició una procesión con la imagen del Beato Mamerto Esquiú, acompañada por la Banda de Música del colegio franciscano de La Rioja, hasta la Catedral Basílica y Santuario de Nuestra Señora del Valle.
Allí se celebró el Solemne Tedeum, presidido por Mons. Mario Cargnello, Arzobispo Metropolitano de Salta, y concelebrado por Mons. Luis Urbanc, junto a los sacerdotes del clero catamarqueño: Julio Murúa, Héctor Salas, Julio Quiroga del Pino, Héctor Moreno, Diego Manzaraz, Armengol Acevedo, Víctor Vizcarra, Oscar Tapia, Ángel Nieva, Leandro Roldán, Luis Páez, Santiago Granillo y Julio Ávalos (Capital), Javier Grosso (Valle Viejo), Marcelo Amaya (Fray Mamerto Esquiú), Eduardo Navarro (Miraflores, Capayán), Martín Brizuela (Paclín) y Carlos Robledo (Andalgalá).
También participaron los franciscanos Fray Emilio Andrada, Fray Julio Bunader y Fray Marcos Porta, además del Pbro. Martín Farfán, de la parroquia Nuestra Señora del Valle de Salta.
El Sermón de Esquiú como mensaje para el presente
En su homilía, Mons. Mario Cargnello explicó que deseaba reflexionar sobre la Palabra de Dios "a la luz del Sermón de nuestro amado Beato Fray Mamerto Esquiú".
El arzobispo afirmó que el mensaje del Beato continúa vigente para la Argentina y recordó sus palabras dirigidas a la patria: "República de mi Eterno Amor... Noble patria", evocando también el compromiso expresado por Esquiú cuando afirmaba: "Todos tus hijos te consagramos nuestros sudores, y nuestras manos no descansarán hasta que te veamos en posesión de tus derechos, rebosando orden, vida y prosperidad".
Cargnello explicó que el Sermón contempla la creación como reflejo de Dios y presenta la libertad, la vida y la Constitución como pilares para la construcción de la historia del país.
Respecto de la libertad, señaló que Esquiú la presenta como un don que identifica a las personas y compromete a los ciudadanos, advirtiendo que el egoísmo individual puede destruir tanto a quien lo ejerce como a los demás. En relación con la vida, sostuvo que los gobiernos deben respetarla, defenderla y favorecerla, afirmando que el derecho a la vida constituye el primero y fundamental de los derechos humanos y que debe ser respetado desde la concepción hasta la muerte natural.
Sobre la Constitución, indicó que Esquiú la concebía como expresión del orden que Dios quiere para la humanidad y que ese orden requiere gobernantes probos y prudentes, legisladores capaces de mirar el presente y el futuro, jueces sabios y ciudadanos que descubran la Constitución como una guía para caminar juntos hacia un mañana mejor.
Invitación a construir una nación abierta
Durante la predicación, Mons. Cargnello recordó la comparación realizada por Esquiú entre la realidad argentina y el regreso del pueblo de Israel a Jerusalén después del destierro.
También retomó referencias del Papa León, utilizando las imágenes de la Torre de Babel y de la reconstrucción de Jerusalén narrada en el libro de Nehemías. Explicó que Babel representa un proyecto construido sin referencia a Dios y basado en una uniformidad que elimina la diversidad, mientras que la reconstrucción de Jerusalén muestra una obra realizada mediante la responsabilidad compartida, colocando a Dios en el centro y reconstruyendo primero los vínculos entre las personas.
A partir de esa reflexión preguntó: "¿Qué ciudad queremos construir?", proponiendo seguir el camino de Nehemías para edificar una nación abierta a todos y centrada en el bien común.
Asimismo, planteó la necesidad de construir sobre la relación con Dios, aceptar los límites y la fragilidad humana y utilizar un lenguaje evangélico inspirado en las orientaciones del Papa León.
Un llamado a la responsabilidad y a la paz
En el tramo final de su homilía, Mons. Cargnello expresó que "Felices seremos si nuestros dirigentes aspiran a crecer como verdaderos estadistas", convocando a superar la ambición de poder y transformar la vida política en un espacio de diálogo orientado al bien común.
También invitó a los ciudadanos a vivir con responsabilidad, solidaridad, capacidad de reconciliación y escucha, señalando que el sufrimiento de quienes padecen necesidad debe generar respuestas comprometidas. Como criterios de discernimiento mencionó:
Manifestó además el deseo de que estos principios se traduzcan en prácticas concretas que incluyan a los más frágiles, apoyen la alfabetización digital en la era de la inteligencia artificial y orienten toda acción hacia la justicia y la paz.
Al concluir, afirmó: "Esquiú aparece, siguiendo este intento de releer su célebre Sermón de la Constitución, como un heraldo de la paz... Sintámonos interpelados y procuremos ser también nosotros artesanos de paz. Que Nuestra Señora del Valle, madre y pacificadora, nos proteja y anime".
Oración ecuménica y cierre de la celebración
Luego de la homilía se elevaron las súplicas al Padre Celestial y se desarrolló un momento de oración ecuménica, con la participación de José Mario Safe, representante de la comunidad musulmana, y Wilson Leila, de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Antes de concluir la celebración, Mons. Luis Urbanc agradeció a Mons. Mario Cargnello, a los representantes de las distintas confesiones religiosas, a las autoridades, a los alumnos de La Rioja con su banda, a la Comisión del Bicentenario y a la Comunidad Franciscana, para la cual pidió abundantes vocaciones en este Año Jubilar por los 800 años de la muerte de San Francisco de Asís.
También destacó al Beato Mamerto Esquiú como apóstol y ciudadano, servidor de la unidad, recordó que en esta fecha se cumplen 173 años del Sermón de la Constitución, puso de relieve la participación de la Cantoría del Valle junto con la Orquesta de la Catedral Basílica, preparada especialmente para el Bicentenario del Natalicio del Beato Esquiú, e invitó a colaborar con Cáritas, destinando la colecta de la celebración a los más pobres como gesto solidario.
La ceremonia concluyó con la bendición final y el canto conjunto en honor a Nuestra Madre del Valle, poniendo fin a una jornada que unió la conmemoración del 210° aniversario de la Independencia Argentina con el recuerdo de los 173 años del histórico Sermón de la Constitución, enmarcada en el Año Jubilar dedicado al Bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú.
































