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Redacción Primeras líneasLa crecida de los ríos Paraná y Uruguay mantiene en alerta a distintas localidades de Corrientes, donde los vecinos comenzaron a tomar precauciones ante la posibilidad de una inundación de grandes dimensiones. Las lluvias extraordinarias registradas en Brasil, asociadas al fenómeno de El Niño, provocaron la apertura de compuertas en las centrales hidroeléctricas de Itaipú y Yacyretá, una situación que repercute sobre el caudal de los cursos de agua que atraviesan la región.
En Bella Vista, el Paraná ya superó los cinco metros y comenzó a reducir considerablemente la superficie de la playa. En Paso de los Libres, sobre el río Uruguay, el nivel del agua se encuentra por encima de la marca de evacuación y algunas estructuras de la zona costera quedaron alcanzadas por la crecida.
El escenario despierta preocupación entre quienes viven junto a los ríos y conocen de cerca sus variaciones. La posibilidad de que el agua continúe avanzando también trae a la memoria las inundaciones de 1982 y 1983, cuando la llegada de El Niño provocó una de las peores crisis hídricas de la historia del litoral argentino.
Durante aquel episodio, la Cuenca del Plata y el río Paraná experimentaron desbordes extraordinarios. En la ciudad de Santa Fe, el pico llegó a los 7,60 metros, mientras que en Corrientes y otras localidades costeras las aguas superaron ampliamente los máximos conocidos hasta ese momento.
Ahora, la evolución de los niveles vuelve a generar incertidumbre. Aunque en algunas zonas la crecida se manifiesta de manera escalonada, los habitantes de las costas temen que el agua alcance sectores residenciales y productivos que todavía permanecen fuera de las áreas más comprometidas.

Una larga temporada de crecidas
Carlos Oliva tenía apenas cinco años cuando navegó por primera vez el río Paraná. Desde entonces, su vida quedó ligada al agua. Después de dedicarse durante años a la pesca en Bella Vista, se jubiló, pero continúa viviendo junto a la costa, donde observa cada cambio del río.
En los últimos días, su preocupación se tradujo en medidas concretas para proteger su vivienda. Mientras conversaba con amigos, colocaba los últimos escombros que había conseguido para reforzar el terreno frente al avance del agua. Según su observación, el río creció al menos 30 centímetros durante los últimos dos días. La modificación del paisaje también resulta evidente en la playa, cuya superficie se redujo por el avance de la corriente.
Oliva sostiene que la situación actual podría ser apenas el comienzo de una temporada más complicada. Su pronóstico es que el nivel máximo podría alcanzarse en febrero o marzo, con una altura que, según las estimaciones que escuchó, superaría en un metro la registrada durante la inundación de 1983.
"Esto no es nada todavía. El máximo lo vamos a tener en febrero o marzo. Dicen que vamos a tener un metro más de lo que tuvimos en el '83. Ahora estamos en 5 metros y pico de crecida. Hace seis meses que dan alerta y cada vez se pone más feo", advirtió en declaraciones a Clarín.
El vecino vive a pocos metros de la costanera de Bella Vista y atribuye parte de la aceleración reciente del avance del agua a la apertura de las compuertas de las centrales hidroeléctricas.
"Ahora abrieron las compuertas de Yacyretá y de Itaipú. Por la noche sube más el agua. Avanzó tanto este último tiempo que se comió como cinco metros de playa", explicó.
El muelle que perdió parte de su base
La transformación del paisaje costero ofrece referencias visibles sobre el crecimiento del Paraná. Oliva señala un muelle cercano para mostrar cómo el agua fue cubriendo progresivamente su base.
Sus compañeros advierten que, hasta el día anterior, una pila de tres ruedas sostenía la estructura, mientras que ahora solamente pueden distinguirse dos. El detalle ilustra los cambios que se producen incluso cuando la crecida no avanza de manera abrupta. Para intentar contener el agua, Oliva gastó 100.000 pesos en bolsas de escombros que le llevaron hasta su vivienda. Sin embargo, considera que se trata de una solución provisoria, porque la corriente termina arrastrando o erosionando los rellenos colocados para proteger la costa.
"Hay muchos que no creen, pero yo a ellos les vengo diciendo hace tres años, porque yo lo noto por la naturaleza. Y siempre decía 'algo raro está por pasar'. Nosotros defendemos esto como podemos, pero contra la naturaleza no se puede", expresó.
El hombre también recordó que, si el nivel del río continúa aumentando, podría verse obligado a abandonar su casa, como ocurrió con su abuelo durante una crecida registrada en 1905.
La posibilidad de una evacuación familiar constituye una de sus principales preocupaciones. A pesar de las medidas que tomó, considera que los esfuerzos particulares pueden resultar insuficientes frente a una crecida de grandes dimensiones.
En ese contexto, cuestionó la respuesta del gobierno municipal y sostuvo que no recibe la asistencia que considera necesaria. "A duras penas compro estos escombros. La intendencia no hace nada, quiere fomentar el turismo y nada más. Viven de espaldas al Paraná y a nuestra gente", concluyó.
Los vecinos de Bella Vista piden ayuda
A pocos pasos de la vivienda de Oliva, Clarín encontró a Tania Brend, una joven que vive con su madre en una casa ubicada junto al Paraná, donde también tienen habitaciones en alquiler.
La crecida genera preocupación en su familia porque el agua está reduciendo el terreno disponible y amenaza con avanzar sobre el espacio que separa la vivienda del río.
"Estamos preocupadas, porque la verdad es que está habiendo una crecida importante. Pedimos que nos traigan escombros desde el Municipio. El agua se come la tierra, la playa era más grande, pero la comió el río. Es un riesgo para nosotros estar acá", relató. Al igual que Oliva, Brend considera que la situación se complicó después de la apertura de las compuertas de las dos represas hidroeléctricas.
La joven explicó que anteriormente había observado crecidas importantes del Paraná, pero que el agua nunca había llegado al nivel de embalse. Por eso, teme que esta vez el comportamiento del río sea diferente.
"Hoy me preocupó porque vi que en otros lugares de Corrientes subió por encima de la costanera el agua", agregó.
El paisaje de Bella Vista refleja las inquietudes de los habitantes. La playa perdió parte de su extensión y algunas zonas del puerto, donde se encuentra la base de Prefectura Naval, muestran marcas dejadas por el agua.
La advertencia de Prefectura
Ariel Berbere, integrante de la Prefectura, explicó a Clarín que la crecida en Bella Vista se mantiene desde hace al menos dos semanas, aunque hasta ahora tuvo un comportamiento estacionario, con avances escalonados y algunos retrocesos.
Al momento de sus declaraciones, el nivel del Paraná alcanzaba los 5,17 metros. La alerta se establece cuando llega a los seis metros, mientras que el nivel de evacuación está fijado en 6,40 metros. Berbere también señaló que la altura habitual para la navegación comercial se ubica entre los 3 y los 3,50 metros, una referencia que permite dimensionar la diferencia con los registros actuales.
Los valores técnicos informados son los siguientes:
Nivel actual del Paraná en Bella Vista: 5,17 metros.
Nivel de alerta: 6 metros.
Nivel de evacuación: 6,40 metros.
Altura habitual para la navegación comercial: entre 3 y 3,50 metros.
Aunque las construcciones ubicadas en la costanera de Bella Vista ofrecen cierta tranquilidad frente a un posible escenario de inundación, la situación es diferente en las zonas aledañas. Según Berbere, el ingreso del agua ya provocó las primeras evacuaciones de productores rurales.
El prefecturiano indicó que algunos productores se resisten a abandonar sus terrenos o no creen que el agua vaya a alcanzarlos. Frente a esa situación, aseguró que los equipos de respuesta ya están designados y que existe tiempo para organizarse si el escenario se vuelve extremo.
"Contamos con tiempo para organizarnos bien en un caso extremo, tenemos a los equipos designados ya. Estamos preparados, pero hay mucha gente que cree que esto no va a ser tan grande", afirmó.
La preocupación se mantiene incluso porque, según los vecinos, todavía no se registraron grandes lluvias en la zona de Bella Vista. El temor está vinculado con el volumen de agua que desciende desde Brasil y con la posibilidad de que sus efectos se intensifiquen durante la semana siguiente.
El río Uruguay superó el nivel de evacuación
La situación también es delicada en el otro extremo de Corrientes, donde el río Uruguay avanzó sobre la zona costera de Paso de los Libres. Allí, el agua cubrió algunas estructuras, entre ellas una base de Prefectura y un Club Náutico.
En un centro de evacuados ya se contabilizan 31 personas que tuvieron que dejar sus viviendas debido a la crecida. Mabi, quien vive desde hace cuatro años en la ribera, contó que durante ese período presenció otros aumentos del nivel del río, aunque ninguno había amenazado con inundar su casa.
A pesar de la situación actual, considera que su vivienda no llegará a verse afectada. Sin embargo, reconoce que una inundación podría ocasionar daños importantes y observa con preocupación las dificultades que enfrentan quienes tienen animales.
"Nunca se me inundó la casa. Si pasara sería la primera vez, pero no va a pasar. La gente con ganado puede que esté más complicada con la situación. Contra el agua no se puede hacer mucho, es imposible", expresó.
Los registros en Paso de los Libres muestran una situación que ya superó los niveles de referencia establecidos para prevenir y afrontar inundaciones. El río Uruguay alcanzó los 9,42 metros, muy por encima de los 7,50 metros que marcan el nivel de alerta y de los 8,50 metros correspondientes al nivel de evacuación.
Los valores informados para esa localidad son:
Nivel actual del río Uruguay: 9,42 metros.
Nivel de alerta: 7,50 metros.
Nivel de evacuación: 8,50 metros.
Personas alojadas en el centro de evacuados: 31.















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