
León XIV reconoció las virtudes heroicas de Margarita Bavosi, conocida como Luminosa
l beatificación.
Primeras LíneasMiles de personas salieron a las calles de distintas ciudades de Francia en una nueva jornada de protestas convocadas por los chalecos amarillos y agrupaciones estudiantiles. La movilización estuvo marcada por un fuerte despliegue policial y restricciones a las manifestaciones, tras los incidentes registrados durante la semana anterior.
Según informó el ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, hasta la tarde se contabilizaban 135 detenidos. También se habían incautado distintos objetos, entre ellos bolas de metal, fuegos artificiales y una katana. El funcionario señaló que, hasta ese momento, no se habían producido incidentes graves.
En Lyon, las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a un grupo de aproximadamente 150 personas que intentaba bloquear el tránsito en una zona donde las concentraciones estaban prohibidas.


Un amplio operativo de seguridad
Las autoridades desplegaron unos 70.000 agentes en distintos puntos del país. El dispositivo incluyó unidades de élite, efectivos militares de la misión Sentinelle, vehículos blindados, helicópteros y patrullas en sectores considerados estratégicos.
El Gobierno atribuyó parte de los disturbios a grupos de ultraizquierda y a personas que habrían aprovechado las movilizaciones para cometer saqueos. Además, dispuso restricciones a las concentraciones y toques de queda nocturnos en algunos barrios de grandes ciudades.
En París, Marsella y Lyon se autorizaron marchas contra el aumento del costo de vida y en respaldo de los estudiantes que reclaman mejores condiciones en los liceos.
En la capital francesa, el recorrido de la movilización fue modificado a último momento. Los manifestantes no pudieron partir desde la plaza de la Bastilla y debieron reunirse en una zona más alejada, próxima a la autopista periférica.
Reclamos sociales y cuestionamientos al accionar policial
En París, miles de personas, en su mayoría jóvenes, marcharon con pancartas contra el presidente Emmanuel Macron y expresiones de descontento con la situación política y social del país. Entre las consignas se escucharon pedidos de renuncia y críticas a las fuerzas de seguridad.
En paralelo, el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Michael O'Flaherty, instó a los países europeos afectados por protestas —entre ellos Francia, España, Italia y Albania— a garantizar el derecho a manifestarse y priorizar la desescalada durante los operativos policiales.
Las movilizaciones se producen en un contexto de malestar social y recuerdan las protestas de los chalecos amarillos de 2018 y 2019, que marcaron el primer mandato de Macron.
Comercios cerrados y nuevos anuncios de movilización
El temor a nuevos episodios de violencia llevó a numerosos comerciantes a cerrar sus locales o proteger las vidrieras con tablones. También se dispusieron medidas de seguridad en edificios institucionales, como el Palacio del Elíseo y la Asamblea Nacional.
Según el balance citado en la información original, las protestas de la semana anterior reunieron entre 550.000 y 800.000 personas y dejaron cerca de 3.000 comercios afectados en todo el país.
Además, varios espacios culturales de París, entre ellos el Louvre, el Museo de Orsay, el Museo Picasso y la Ópera, cerraron de manera excepcional.
Los organizadores anunciaron una nueva movilización para la semana siguiente, en rechazo a lo que consideran una deriva autoritaria del Gobierno.
En medio de la tensión, la agencia Moody's mantuvo la calificación de la deuda soberana francesa. La decisión estuvo vinculada a las expectativas sobre la aprobación del presupuesto de ajuste fiscal para 2027 y a una posible reducción de las tensiones sociales en los próximos meses.

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