El congreso, no trató el proyecto de Mera para garantizar una transición ordenada

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En términos de sucesión de mandos entre dos administraciones democráticas, quedó un precedente marcado entre el gobierno de Cristina Kirchner y el actual presidente Mauricio Macri.

A casi 4 años de culminar un mandato,y ademas a 34 días de un cambio de gobierno nacional; el tema sigue siendo materia de especulaciones, pese a la predisposición entre las partes que suscito en las primeras horas de haberse conocido el resultado electoral, pero que según pasan las horas, se ve disuelto.

Queda a criterio de cada argentino analizar si estos hechos de deben a la falta madurez política entre los protagonistas o si se trata de una recurrente la necesidad de modernizar la democracia.

Lo cierto es que, la falta de comunicación directa esta entremedio de la asunción de un nuevo presidente recientemente consagrado electo por mayoría de los argentinos y el actual mandatario que fue protagonista de un traspaso de mando que había quedado manchado por actitudes que no hizo más que quitar el privilegio que como argentinos nos hubiera gustado recordar como parte de la historia política del país.

Hoy la falta de acuerdo, es un síntoma de aquel suceso ocurrido. Es quizas,  lo que llevó aquella vez al senador nacional Justicialista Dalmacio Mera a presentar un proyecto de ley tendiente a reglamentar el traspaso presidencial y el Congreso de la Nación se abocó a su tratamiento, pero cuando estaba a punto de ser votado en la sesión del Senado del 22 de mayo pasado, la misma se quedó sin quórum y no fue votado el dictamen que había sido consensuado.

Por eso es que el presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales insistió hasta pasado mediados de Agosto con el tratamiento de esta iniciativa que buscaba regular la instrumentación de un proyecto de transición ordenada y de traspaso de los atributos presidenciales de mando.

El proyecto considera “período de transición” al lapso temporal que se inició entre la convocatoria a las PASO y la asunción de las autoridades electas. Mera sugiere establecer “pautas para coordinar el relevamiento y la sistematización de gestión de forma estandarizada”, y evitar “abusos en el ejercicio de prerrogativas administrativas durante los períodos de transición que pongan en riesgo la situación patrimonial, económica y financiera de la Nación”.

El proyecto busca constituir con la antelación suficiente un ámbito formal de recepción e intercambio con las nuevas autoridades, para facilitar la construcción de una agenda de gestión para la administración entrante. Asimismo buscan fijar pautas para regular el procedimiento de la toma de juramento por la Asamblea Legislativa y el traspaso de los atributos presidenciales entre el presidente saliente y el presidente electo.

Se prohíbe de manera taxativa, salvo aceptación previa del Gobierno entrante, otorgar ascensos o designaciones de personal, cambios de categoría o pases a planta permanente, excepto que los mismos sean mediante concurso público de antecedentes y oposición; donar o ceder gratuitamente bienes del Estado durante el período de transición; iniciar procesos de licitaciones y/o contrataciones que excedan los compromisos establecidos en la Ley de Presupuesto vigente.

La norma prohíbe aumentar los gastos previstos en el presupuesto con fondos provenientes de los incrementos de los recursos de financiamiento no previstos presupuestariamente, aun cuando tal facultad estuviere contemplada en la ley de ejercicio presupuestario.

El proyecto establece la confección de un informe de transición, que será confeccionado por la comisión de transición y tendrá carácter de declaración jurada, conteniendo información y documentación sobre la estructura organizacional vigente de cada organismo, detalle de personal y situación económica financiera de cada organismo y sus dependencias, entre otras cosas. El informe debe ser entregado al presidente electo dentro de los diez días de efectuada la elección.

En su artículo 15, el proyecto establece el Congreso nacional como lugar de jura del presidente electo y la Casa de Gobierno como lugar de traspaso, salvo que ambos mandatarios, el entrante y el saliente, “de común acuerdo convengan que se realice en el Congreso de la Nación”. Ese fue precisamente el factor de discordia en el anterior traspaso de mando entre CFK y Macri.

Este proyecto que había sido planteado en tiempo y forma, hoy sin haber conseguido el tratamiento necesario para su aprobación parlamentaria, es que ahora el presidente Mauricio Macri pretende a usar las bases para lograr una transición ordenada. La transición de una administración que esta en sus manos y que espera pronto se entregada.

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