Misioneros, Pastoral Vocacional y Seminaristas, a los pies de la Madre

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El jueves 15 de abril, quinto día del Septenario en honor de Nuestra Madre del Valle, durante la Eucaristía vespertina, rindieron su homenaje las Pastorales Misionera y Vocacional y los Seminaristas.

La ceremonia litúrgica fue presidida por el Rector del Santuario y Catedral Basílica, Pbro. Gustavo Flores, y concelebrada por el Pbro. Lucas Salcedo, sacerdote Misionero de la Misericordia de San Nicolás, Buenos Aires, quien llegó -como en otros años- a honrar y servir a la Virgen en su Santuario; también participaron los diáconos ordenados este año: Juan Marcos Bellomo, Martín Brizuela y Ramón Carabajal.

La Santa Misa se llevó a cabo sin la presencia de fieles y con transmisión radial y por las redes sociales, a raíz de las disposiciones de las autoridades competentes frente a la emergencia sanitaria por el Covid-19.

Durante su homilía, el Padre Salcedo manifestó que “en este Septenario queremos contemplar de manera especial la misión, la vida de la Iglesia, las vocaciones como fundamento de la vocación primera, que es el llamado de Dios a la vida. Desde nuestro bautismo, Dios nos regala esa vocación de sentirnos hijos delante del Padre, que es también una vocación de hermanos, hijos del Padre, hijos de María”. Por eso “aquí, en este santuario de la Virgen del Valle, queremos volver a reafirmar nuestra vocación de hijos amados por María, hermanos entre nosotros como Iglesia, e hijos amados del Padre”.

Además expresó que “el fundamento de toda vocación es manifestar el amor, ser testigos del amor, y ésa es también la misión personal y la misión de toda la Iglesia, testimoniar el amor del Padre. Jesús vino a dar testimonio de cuánto ama el Padre al mundo, vino a dar su propia vida por amor, ese amor que es misericordia y se manifiesta en la vocación del servicio, de la entrega, del amor hasta el extremo, que se realiza en plenitud en el signo de la santidad”.

Luego se refirió a la vocación misionera que “es una vocación de toda la Iglesia”, porque “cada uno está llamado según su estado de vida a dar testimonio de esta vida de Dios en uno, y hacerla presente a través de la misericordia en el mundo. La vocación misionera de la Iglesia es este envío constante que los apóstoles nos muestran en la primera lectura. La primera actitud misionera es el kerigma, este primer anuncio que nos muestra a los apóstoles llenos del Espíritu Santo anunciando que Jesús ha padecido, ha muerto, pero ha resucitado y nos ha traído la vida, la salvación”.

Asimismo, señaló que “la misión no es una idea que uno puede tener, o algo que brota como un sentimiento; la misión es una experiencia profunda de encuentro con Jesús resucitado. Y este encuentro con la resurrección de Jesús transforma la propia vida y la vida de los otros, porque se transforma en algo constante de querer compartir, transmitir, anunciar”.

En otro tramo de su reflexión dijo que “la luz que tenemos no es la luz del intelecto sino del espíritu, es la luz de la Resurrección”, y enfatizó que “el Espíritu Santo es el gran impulsor de esta vida que renueva. Por eso hoy más que nunca en este tiempo de pandemia, donde la Iglesia busca servir a la humanidad, ser fiel a esta misión que el Señor le encomendó, quiere ser fiel al Espíritu Santo, que nos ayuda a descubrir y discernir qué es lo que hay que hacer en cada momento”.

“El Señor nos invita hoy a mirar nuestro corazón y descubrir este llamado, a vivir en ese amor y a transmitirlo a otros, a sanar nuestras heridas y las de nuestros hermanos, a ser misericordiosos. Esta es la tarea de la Iglesia, que desde aquí, desde el Santuario de Nuestra Madre del Valle, queremos renovar; queremos sentir y mirar a María, quien ha sido la misionera por excelencia”, afirmó.

Invitó a “que cada uno de nosotros pueda discernir de manera concreta el llamado, la vocación a la vida matrimonial, a la vida religiosa, a la vida laical en todas sus formas, a la vida sacerdotal. Hoy rezamos especialmente por la vida de los seminaristas, por cada uno que se siente llamado a servir, y especialmente por las vocaciones consagradas”.
Finalmente, pidió a María “esa gracia de fidelidad para que la Iglesia sea siempre signo e instrumento de ese amor, de la misericordia, que es para todos los hombres signo de comunión y fraternidad”.

Durante esta misma jornada, en horas de la mañana, homenajearon a la Virgen la provincia de Santiago del Estero, el Centro Administrativo del Poder Ejecutivo (CAPE), autoridades y empleados; Defensa Civil, Bomberos y Brigada contra Incendios Forestales.
También se brindó la catequesis, en esta oportunidad, a cargo del Mgter. Marcelo Gershani Oviedo, quien se refirió a la figura de Esquiú y sus sermones.

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