Venezuela: Rusia envió un submarino para custodiar un petrolero perseguido por EE.UU

INTERNACIONALES07/01/2026Redacción Primeras líneasRedacción Primeras líneas
download

La tensión geopolítica entre Rusia y Estados Unidos alcanzó un nuevo punto crítico en el Atlántico, frente a las costas de Venezuela, luego de que Moscú enviara un submarino y otros recursos navales para escoltar a un buque petrolero que es perseguido por fuerzas estadounidenses desde hace más de dos semanas. El operativo ruso busca proteger al navío de un intento de incautación por parte de Washington y representa una señal directa de respaldo del Kremlin en medio de un escenario de creciente confrontación internacional.

El petrolero, conocido inicialmente como Bella 1, es seguido de cerca por Estados Unidos desde el pasado 21 de diciembre, cuando logró evadir un bloqueo parcial en aguas cercanas a Venezuela y frustró un intento de abordaje por parte de la Guardia Costera estadounidense. Desde entonces, la embarcación se convirtió en el centro de una compleja persecución naval que se extendió a lo largo del Atlántico, con participación indirecta de fuerzas de la OTAN.

Según autoridades estadounidenses, el buque forma parte de una flota clandestina dedicada al transporte de petróleo para países sancionados por Washington, entre ellos Venezuela, Rusia e Irán, en abierta violación a las restricciones comerciales y energéticas impuestas por Estados Unidos. Estas flotas, conocidas en ámbitos de seguridad como "shadow fleets", suelen operar con cambios de nombre, bandera y rutas para eludir controles internacionales.

De acuerdo con información publicada por el Wall Street Journal, Rusia desplegó "un submarino y otros recursos navales" para escoltar al petrolero, en una maniobra que eleva el nivel del conflicto y refuerza el carácter estratégico del incidente. El buque, que viajaba vacío con destino a Venezuela, había logrado evadir el bloqueo estadounidense impuesto a los tanqueros que ingresan o salen del país caribeño, lo que desencadenó la respuesta directa de Moscú.

Washington sancionó a esta embarcación en 2024, al vincularla con Irán y el grupo Hezbolá, acusaciones que refuerzan la postura estadounidense de que el petrolero no cumple una función comercial legítima, sino que integra un entramado logístico destinado a financiar a gobiernos y organizaciones bajo sanciones internacionales.

Desde el Ministerio de Defensa ruso rechazaron las acusaciones y cuestionaron el accionar estadounidense y de la OTAN. En un comunicado, advirtieron que "por razones que no son claras para nosotros, el buque ruso recibe una atención acrecentada de Estados Unidos y militares de la OTAN, atención que es claramente desproporcionada a su estatus pacífico". La declaración busca instalar la narrativa de una persecución injustificada y presentar a Moscú como garante de la libre navegación.

El envío de un submarino marca un punto de inflexión en el conflicto, ya que implica una demostración explícita de poder militar en una zona sensible, donde confluyen intereses energéticos, estratégicos y políticos. Analistas internacionales advierten que este tipo de despliegues incrementa el riesgo de incidentes entre potencias, especialmente en un contexto global atravesado por guerras, sanciones económicas y disputas por el control de recursos energéticos.

Mientras tanto, la situación del petrolero continúa siendo incierta. Estados Unidos mantiene su intención de incautarlo si se presenta la oportunidad, mientras Rusia refuerza su escolta para evitar cualquier intervención. El episodio suma un nuevo capítulo a la creciente rivalidad entre Moscú y Washington y reaviva las alarmas sobre una posible escalada en aguas internacionales, con Venezuela como escenario indirecto de un conflicto de alcance global.

Te puede interesar
Lo más visto