La Justicia condenó a Enzo “El Torta” Ortiz a seis años de prisión por incendiar un calabozo mientras se encontraba detenido, un hecho que dejó a otro interno con lesiones gravísimas y secuelas irreversibles. El fallo fue dictado por unanimidad por el tribunal integrado por los jueces Miguel Lozano, Silvio Martoccia y Luis Guillamondegui, quienes lo consideraron responsable de los delitos de estrago doloso y hurto, en concurso real.
Durante el juicio, el fiscal Augusto Barros había solicitado una pena de siete años de prisión, al remarcar la peligrosidad del acusado y su condición de reincidente. Finalmente, los magistrados fijaron la condena en seis años. El hecho ocurrió el 13 de octubre de 2024, cuando Ortiz se encontraba detenido tras haber sido arrestado por el robo de unas monedas y un teléfono celular. Mientras permanecía alojado en una dependencia policial, prendió fuego el calabozo que compartía con otro interno, de apellido Rodríguez, quien debía recuperar la libertad al día siguiente.
Como consecuencia del incendio, Rodríguez sufrió quemaduras de extrema gravedad que derivaron en la pérdida de un pulmón y una discapacidad permanente que le impide desarrollar con normalidad su vida cotidiana. El testimonio de la víctima fue uno de los momentos más duros del debate. Visiblemente afectado, relató lo sucedido con dificultad y debió ser asistido por su madre en plena audiencia, evidenciando el impacto físico y psicológico que aún padece.
El proceso también dejó cuestionamientos sobre las condiciones en las que se desarrolló el traslado de testigos. La víctima y otras personas clave, como una enfermera y un efectivo policial, fueron trasladados en un móvil policial desde Belén hasta la Capital, en un viaje de seis horas entre ida y vuelta, lo que generó críticas por la falta de consideración hacia su estado de salud.
Por su parte, la defensa oficial, a cargo del abogado Nieva, cuestionó el informe de los peritos de Bomberos, al señalar que se trató de un “principio de incendio” y no de un hecho de mayor magnitud. En ese marco, solicitó la absolución de su asistido. Además, puso el foco en las condiciones de seguridad de la comisaría, al advertir que los colchones no serían ignífugos y que el celador a cargo no tenía experiencia previa en ese tipo de funciones, lo que, según sostuvo, evidenciaba falencias estructurales.
Tras conocerse la sentencia, la víctima reiteró su pedido de justicia y volvió a exponer las consecuencias del ataque. También mencionó que en el calabozo había una mascota que resultó herida durante el incendio, un dato que abre interrogantes sobre las condiciones de detención.






















