Otro golpe de Israel: la Guardia Revolucionaria confirma la muerte de su jefe de Inteligencia

INTERNACIONALES06/04/2026Redacción Primeras líneasRedacción Primeras líneas

La guerra sumó este lunes un nuevo capítulo de máxima gravedad con la confirmación oficial por parte de la Guardia Revolucionaria iraní de la muerte de su jefe de Inteligencia, Mayid Jadamí, abatido en un ataque atribuido previamente por Israel. La noticia coloca nuevamente en el centro de la escena a la estructura de mando de la República Islámica, que en las últimas semanas sufrió una sucesión de bajas de alto impacto dentro de su conducción militar y política.

La confirmación llegó a través de un comunicado del cuerpo militar de élite, recogido por medios estatales, en el que se informó que el "destacado y respetado jefe de la Organización de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria ha alcanzado el elevado honor del martirio", fórmula utilizada por Teherán para referirse a la muerte de sus principales cuadros en acciones bélicas.

Quién era Jadamí

Mayid Jadamí, con rango de general de división, había sido designado como responsable de la Inteligencia de la Guardia Revolucionaria en junio del año pasado, tras la muerte de su predecesor, Mohamad Kazemi, también fallecido durante el conflicto anterior con Israel.

Su ascenso se produjo en un área especialmente sensible del aparato iraní. La rama de inteligencia de la Guardia Revolucionaria es uno de los organismos más poderosos del país, con un rol central en:

  • Vigilancia interna
  • Contrainteligencia
  • Seguimiento de amenazas externas
  • Seguridad estratégica del régimen
  • Operaciones paralelas al ministerio civil de Inteligencia

Antes de asumir ese cargo, Jadamí había encabezado la Organización de Protección de Inteligencia de la Guardia, dedicada a la supervisión interna y al contraespionaje.

Israel había anticipado el ataque

Poco antes de la confirmación iraní, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, había anunciado que Jadamí había sido abatido en uno de los ataques lanzados contra Teherán, y lo identificó como "uno de los tres altos mandos de la organización".

Más tarde, el primer ministro Benjamin Netanyahu reforzó el mensaje político y militar al celebrar la muerte de Jadamí y de otro alto mando vinculado a Irán, Ajer Bakri, comandante de la Unidad 840 de la Fuerza Quds, la rama de operaciones exteriores de la Guardia Revolucionaria.

La definición del mandatario israelí sintetizó el alcance estratégico del golpe: "Otro brazo central del régimen iraní ha sido cercenado".

La ofensiva también alcanzó a Hezbollah

En paralelo, el Ejército israelí informó que su Fuerza Aérea atacó el cuartel general encargado de gestionar el fuego de artillería de la división "Imam Hussein" de Hezbollah, en una operación que terminó con la muerte de Kamil Melhem, jefe de artillería, y de varios asistentes del comandante de la división.

El movimiento refuerza la lógica de múltiples frentes que atraviesa el conflicto, con acciones simultáneas sobre estructuras iraníes y sobre aliados regionales como Hezbollah.

Una guerra que ya golpeó a la cúpula iraní

La muerte de Jadamí se inscribe dentro de una secuencia de golpes sobre la cúpula de la República Islámica desde el inicio de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.

Entre las figuras asesinadas mencionadas en el marco del conflicto aparecen:

  • El comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, Mohammad Pakpur
  • El jefe del Estado Mayor, Abdorrahim Musaví
  • El líder supremo Alí Khameneí
  • Alí Lariyani, entonces secretario del Consejo de Seguridad Nacional

Las autoridades iraníes no difundieron un balance oficial actualizado desde la primera semana de la ofensiva conjunta, cuando habían situado la cifra de muertos en 1.230.

Escalada abierta y objetivos de guerra

La confirmación de la muerte del jefe de Inteligencia se conoció mientras Israel ratificó públicamente la continuidad de su campaña militar.

El mensaje atribuido a Benjamin Netanyahu fue contundente: "Continuaremos con toda nuestra fuerza, en todos los frentes, hasta que se elimine la amenaza y se alcancen todos los objetivos de guerra".

La caída de Jadamí, por su peso dentro de la arquitectura de seguridad iraní, representa un nuevo golpe de enorme valor estratégico y simbólico, y vuelve a mostrar que la guerra continúa impactando en los niveles más altos del poder de Teherán.

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