El 80% de los asalariados tuvo ingresos inferiores a $1,5 millones, según el INDEC

Los datos de distribución del ingreso muestran que la mayor parte de los asalariados continúa percibiendo salarios insuficientes para cubrir el costo de vida de una familia tipo.
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INFORMACIÓN GENERAL 26/06/2026Redacción Primeras líneasRedacción Primeras líneas

La mejora de algunas variables macroeconómicas que el Gobierno exhibe como prueba del éxito de su programa económico convive con una realidad mucho más compleja cuando se observan los ingresos de los trabajadores. Los datos de distribución del ingreso publicados por el INDEC correspondientes al primer trimestre de 2026 muestran que la mayor parte de los asalariados continúa percibiendo salarios insuficientes para cubrir el costo de vida de una familia tipo.

El informe del INDEC revela que el 80 por ciento de los asalariados registrados y no registrados tuvo ingresos inferiores a 1,5 millones de pesos mensuales durante el período relevado. Esa cifra surge de la distribución por deciles de ingreso laboral y pone en evidencia la distancia existente entre la evolución de los salarios y el costo de vida acumulado tras más de dos años de ajuste económico.

Durante los primeros meses de 2026, la Canasta Básica Total para una familia tipo se ubicó por encima de ese nivel, por lo que una gran proporción de trabajadores asalariados quedó por debajo de los ingresos necesarios para sostener un hogar promedio sin caer en situación de pobreza. Incluso, el organismo estadístico informó que el ingreso promedio de los asalariados alcanzó los 1.375.143 pesos mensuales entre quienes poseen descuento jubilatorio y los 731.150 pesos entre quienes trabajan sin aportes previsionales.

La diferencia expone, además, otro fenómeno estructural del mercado laboral argentino: la persistencia de elevados niveles de informalidad. El propio INDEC señala que el 37,9 por ciento de los asalariados no cuenta con descuento jubilatorio, una situación que constituye una de las principales expresiones de precarización laboral.

Los números muestran que la recuperación de la actividad económica no se traduce automáticamente en una mejora homogénea de los ingresos. Mientras algunos sectores vinculados a la energía, las finanzas o determinadas actividades exportadoras experimentan una expansión de sus ganancias, una porción significativa de los trabajadores continúa enfrentando dificultades para sostener su poder adquisitivo.

La distribución por deciles permite observar con claridad esa situación. El octavo decil, que marca el límite a partir del cual se ubica el 20 por ciento mejor remunerado de los asalariados, registra ingresos promedio cercanos a los 1,4 millones de pesos mensuales. Recién en los dos deciles superiores aparecen remuneraciones que superan con mayor claridad el costo de la canasta familiar.

Pese a que el Gobierno promociona el empleo informal como la panacea laboral, los asalariados registrados presentan un ingreso medio superior a 1,3 millones de pesos, los no registrados apenas superan los 730 mil pesos mensuales.

Una incipiente desaceleración inflacionaria lograda durante los últimos meses permitió una recuperación parcial de algunos salarios registrados, especialmente aquellos alcanzados por acuerdos paritarios más dinámicos. Sin embargo, esa mejora no se trasladó con la misma intensidad al universo de trabajadores informales, cuentapropistas y ocupados de menores ingresos.

El informe también confirma que la desigualdad continúa siendo elevada. El decil más alto de asalariados concentra el 28,3 por ciento de todos los ingresos salariales, mientras que el decil más bajo apenas participa con el 1,7 por ciento. La concentración de ingresos aparece también cuando se observa el conjunto de los hogares. El 10 por ciento más rico concentra el 31,2 por ciento del ingreso total familiar, mientras que el 10 por ciento más pobre accede solamente al 2 por ciento.

En los hogares de menores recursos, una parte sustancial de los ingresos proviene de fuentes no laborales como jubilaciones, pensiones, asignaciones y transferencias estatales. En el primer decil de ingresos familiares, el 61 por ciento de los recursos no proviene del trabajo. A su vez, los hogares de menores ingresos presentan mayores niveles de dependencia económica. En el primer decil existen 242 personas no ocupadas cada 100 ocupadas. Esa relación disminuye progresivamente a medida que aumentan los ingresos.

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