La industria textil argentina cayó 25,5% en los primeros cuatro meses del año

La Federación de Industrias Textiles Argentinas alerta por una retracción acumulada del 25,5% entre enero y abril de 2026 y una utilización de capacidad instalada del 42,4%, con más de 24.000 puestos perdidos
Informe de FITA
INFORMACIÓN GENERAL 02/07/2026Redacción Primeras líneasRedacción Primeras líneas

La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos. Según los últimos indicadores difundidos por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la producción del sector registró una retracción acumulada de 25,5% entre enero y abril de 2026, un retroceso que supera incluso la caída promedio de la industria manufacturera en su conjunto.

En abril de este año, el sector operó con apenas 42,4% de su capacidad instalada, lo que significa que más de la mitad de las maquinarias, instalaciones y recursos disponibles permanecieron detenidos sin generar valor. La caída interanual de la producción solo en ese mes fue del 22,2%, una contracción que refleja con crudeza la magnitud del problema.

El principal desafío que identifica el sector es la llamada pérdida de escala productiva. Cuando las plantas trabajan muy por debajo de su capacidad, los costos fijos se distribuyen entre menos unidades producidas, lo que encarece el producto final y erosiona la competitividad. En otras palabras, producir menos también cuesta más, y ese círculo vicioso retroalimenta el achicamiento del sector.

El impacto sobre el empleo es concreto y acumulado. Desde diciembre de 2023, la cadena que integra textil, confección, cuero y calzado perdió más de 24.000 puestos de trabajo, una sangría que afecta a trabajadoras y trabajadores de todo el país y que dificulta la recuperación incluso si la demanda repuntara.

La situación pone en jaque no solo la competitividad inmediata de las empresas del rubro, sino también la inversión y el mantenimiento del tejido productivo a largo plazo. Con máquinas paradas y personal desvinculado, recuperar la capacidad operativa plena exigiría un esfuerzo significativo en términos de tiempo y financiamiento, aun en un escenario de reactivación de la demanda.

El informe de FITA subraya que la industria textil enfrenta un contexto de crecientes dificultades para sostener simultáneamente la competitividad, el empleo y la inversión. El sector reclama medidas que permitan revertir la tendencia antes de que el deterioro estructural se vuelva irreversible.

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