Giro dramático en Córdoba: la principal hipótesis detrás de la muerte del instructor de vuelo

La principal sospecha es que el piloto se arrojó al vacío. La alumna de 22 años logró aterrizar a salvo y su testimonio es clave en la causa federal.
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POLICIALES 06/07/2026Redacción Primeras líneasRedacción Primeras líneas

La investigación por la muerte del instructor de vuelo Leandro Andrés Bertazzo, quien cayó desde una avioneta mientras realizaba una práctica con una alumna en Córdoba, avanza con una hipótesis que, aunque todavía no fue confirmada de manera oficial, gana cada vez más fuerza entre los investigadores: que el piloto se arrojó voluntariamente de la aeronave en pleno vuelo.

La causa quedó bajo la órbita de la Justicia Federal, que lleva adelante peritajes sobre el avión, analiza las comunicaciones y toma declaraciones para reconstruir con precisión qué ocurrió durante los minutos previos a la tragedia. Si bien ninguna línea de investigación fue descartada, hasta el momento no surgieron elementos que contradigan la principal hipótesis.

El hecho ocurrió el sábado 4 de julio durante un vuelo de instrucción en un avión Cessna 150 biplaza perteneciente a la escuela Flying Parrot. La alumna, de 22 años y con conocimientos de pilotaje aunque aún en etapa de formación, logró comunicarse con las autoridades para informar que estaba aterrizando la aeronave luego de que el instructor hubiera caído al vacío.

Tras un intenso operativo de búsqueda, el cuerpo de Bertazzo, de 42 años, fue encontrado en una zona rural de Córdoba. Desde entonces, la principal incógnita para la Justicia es qué sucedió dentro de la cabina antes de la caída.

Con el avance de la investigación se conoció el testimonio de la joven, considerada la principal testigo del caso. Según su relato, poco antes del episodio Bertazzo le dijo: “Vos sabés lo que tenés que hacer. Seguí para adelante”. Después se quitó los auriculares, dejó su teléfono celular, se desabrochó el cinturón de seguridad y abrió la puerta de la avioneta, una maniobra compleja debido a la presión del aire durante el vuelo.

En ese momento la aeronave se encontraba a unos 250 metros de altura. La alumna consiguió mantener el control del avión y completar el aterrizaje sin sufrir heridas, pese a la situación extrema que acababa de atravesar.

Eduardo Álvarez, propietario de la escuela de vuelo Flying Parrot, aseguró que fue la propia estudiante quien lo contactó inmediatamente después del aterrizaje para pedir ayuda. En distintas entrevistas sostuvo que nada hacía prever un desenlace semejante.

“Era un amigo, no hay forma de entender lo que pasó”, afirmó el instructor, quien además reveló que Bertazzo había realizado otro vuelo de entrenamiento esa misma jornada sin presentar ningún comportamiento fuera de lo habitual. Álvarez también descartó que el piloto hubiera mostrado señales de angustia en los días previos. Por el contrario, contó que estaba entusiasmado porque se había postulado para ingresar a una importante línea aérea, una posibilidad laboral que lo tenía ilusionado.

Recién después de la tragedia, agregó, supieron que Bertazzo había recibido atención en un instituto neuropsiquiátrico, una circunstancia que, según dijo, solo conocía su entorno familiar y que nunca había sido informada a la escuela.

Mientras continúan las pericias sobre la aeronave y el análisis de la documentación del vuelo, los investigadores buscan determinar si existió algún otro factor que pudiera haber influido en lo ocurrido. Por ahora, la reconstrucción de los hechos se apoya principalmente en el relato de la alumna, única testigo directa del episodio.

Bertazzo se presentaba en su perfil de LinkedIn como piloto de transporte de línea aérea, piloto comercial de primera clase e instructor de vuelo. Su trayectoria y el dramático desenlace del vuelo conmocionaron al ambiente aeronáutico cordobés, que sigue con atención una investigación que todavía no tiene conclusiones definitivas.

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