El can “Caballero” intervino en el rastrillaje bajo la especialidad de rastro específico. Según detallaron, esta técnica consiste en presentar al animal una prenda con el olor de referencia de la persona buscada para que inicie el seguimiento. “La finalidad es presentarle el olor del evadido y que salga a buscarlo a través de ese olor de referencia”, indicó el sargento Walter Reynoso. El entrenamiento incluye un ritual previo al inicio del trabajo. “Le colocamos el pretal y él ya sabe que va a trabajar. Con el comando ‘sit’ y luego ‘busque’, introduce la nariz en la bolsa o frasco donde está la prenda y comienza el rastreo”, precisó Reynoso. En caso de que la persona no haya estado en el lugar, el animal lo señala con un cambio de conducta.
El jefe de la Sección, oficial subadjutor Santiago Suárez, explicó que el equipo entrena durante todo el año en distintos ambientes y condiciones. “Es un trabajo arduo de todo el año. Entrenamos en distintos ambientes, climas, terrenos y horarios para generar acostumbramiento”, señaló. En el operativo en Salta trabajaron a aproximadamente 4.500 metros de altura. Por su parte, el oficial subadjutor ayudante Tomás Covacho describió la experiencia como “inexplicable” y destacó el trabajo conjunto. “Nos volvíamos orgullosos por el trabajo realizado y el avance logrado en la causa”, sostuvo.
Actualmente la Sección Canes cuenta con 16 ejemplares y 11 integrantes, con especialidades en rastro, detección de narcóticos y seguridad. “Este resultado también significó llevar tranquilidad y justicia a una familia”, concluyó Suárez





















